Los Centros de Atención a la Infancia (CAI) atendieron en 2011 a 5.910 familias y 10.893 menores, lo que supuso un incremento del 15,9 y el 25,6 por ciento, respectivamente frente a 2010. Madrid cuenta con ocho centros que ofrecen este servicio a los 21 distritos de la ciudad. El Ayuntamiento ha destinado para 2012 un presupuesto de más de 4 millones de euros.
En 2011, la principal franja de edad de los menores atendidos se situó entre los 13 y los 18 años, con un 29 por ciento, seguidos de los de 7 a 12 años, que alcanzaron el 22,8 por ciento, y los más pequeños de 0 a 6 años, con un 17 por ciento.
En cuanto a las familias, el mayor porcentaje de atención se dedico a familias monoparentales con la mujer al frente, que alcanzaron el 30 por ciento, tras estas, las estructuras nucleares, que llegaron al 23 por ciento y por último, las de menores que viven con otros familiares distintos a su padres, con un 13 por ciento. El 31, 3 por ciento de las familias atendidas en 2011, fueron inmigrantes, cuya demanda acendió a 2.127 familias.
Los CAI son los recursos del Ayuntamiento madrileño para la atención social especializada a menores en situación de riesgo y a sus familias. Se ocupan de familias desestructuradas con hijos adolescentes en situación de alto riesgo y de situaciones de conflicto graves entre padres e hijos. También prestan servicio a grupos que presentan crisis severas por motivos de reagrupamiento familiar o familias en que los progenitores sufren problemas de adicción o salud mental o menores afectados por la separación de sus padres.
El objetivo de estos centros es ayudar a los padres o tutores a saber actuar ante las dificultades que surjan durante el cuidado de los menores y ante posibles situaciones de conflicto. Además ofrencen apoyo a los menores ante las secuelas y efectos que les puedan causar, las situaciones de maltrato o negligencia. La duración media de la intervención en los CAI se sitúa en torno al año y medio, ya que el tratamiento debe asegurar el tiempo necesario para lograr las metas establecidas y garantizar la protección del menor.
La intervención se lleva a cabo prioritariamente en los centros, aunque también ofrecen ayuda en los domicilios o entornos de los menor, cuando las familias no quieren colaborar o no están dispuestas a someterse a este tratamiento.
Aunque los CAI trabajan para que la situación familiar mejore y permita la permanencia del menor en ella, en ocasiones esta permanencia no es aconsejable o posible, al no estar garantizada la protección del menor, y es también el CAI el que valorará y promoverá una medida de protección con separación temporal del menor de su grupo familiar, continuando la intervención para procurar la reagrupación siempre que sea posible. En estas situaciones, mientras dura la separación, los menores pasan a convivir en un centro residencial o en familia de acogida.
El primer CAI comenzó a funcionar en 1989 y desde entonces se ha ido ampliando constantemente la red, hasta la puesta en marcha del último, el octavo, en enero de 2010. Los centros cuentan con 127 profesionales entre psicólogos, trabajadores sociales y educadores sociales, con formación y experiencia en intervención terapéutica con menores y familias. Estos equipos interdisciplinares realizan su función mediante intervención terapéutica individual o grupal con los propios menores y sus familias, y siempre en coordinación con los principales agentes de socialización.