MDO | Lunes 06 de febrero de 2012
Antonio López, el joven de Perales del Río que desapareció de su casa a finales de agosto, murió poco tiempo después de desaparecer. Su cadáver, hallado la pasada semana durante unas obras de reparación de las vías del AVE, ha permanecido cerca de cinco meses en un túnel próximo a Los Gavilanes.
El fallecimiento de Antonio López, el joven que desapareció de su casa el pasado 20 de agosto, sigue siendo una incógnita. Lo único que parece claro, tras el
hallazgo de su cadáver el pasado martes 31 de enero, es que Antonio murió arrollado por un tren a los pocos días de haber desaparecido.
El hallazgo de los restos se produjo la pasada semana en un túnel próximo a la zona de Los Gavilanes, en Getafe, durante unas obras de reparación de la vía. El cuerpo estaba desmembrado y momificado, lo que situaba el momento del arrollamiento meses atrás. De hecho, según han confirmado fuentes policiales, los investigadores sitúan la muerte de Antonio en fechas próximas al momento de su desaparición.
Desde el primer momento, la hipótesis principal de la Policía Nacional había sido que la desaparición de Antonio podía ser voluntaria, aunque este desenlace -tal como ha señalado este lunes el alcalde de Getafe, Juan Soler- abre la puerta a que se tratase de un accidente. Los análisis de ADN y un tatuaje permitieron identificar el cadáver de Antonio, pero fuentes policiales dudan de que se pueda avanzar más en las circunstancias que rodearon el arrollamiento.
El joven, de 29 años,
desapareció a finales del mes de agosto del barrio getafense de Perales del Río, donde vivía con su familia. Durante los últimos meses, sus amigos y familiares habían barrido la zona situada entre los Cerros de la Marañosa y San Martín de la Vega, en el Parque Regional del Sureste, para tratar de localizarle.