Sucesos de Madrid hoy

La acusada de matar a su marido de 30 puñaladas dice estar poseída

MDO/E.P. | Martes 17 de enero de 2012
Varios agentes de la comisaría de Carabanchel han relatado en el juicio contra una acusada del asesinato de su esposo cómo la mujer entró ensangrentada y gritando que había matado a su marido de múltiples puñaladas y golpes en el cráneo con un jarrón.

La Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado la segunda sesión del juicio contra Fátima E.K., de origen magrebí, quien se enfrenta a 16 años de cárcel por un delito de asesinato con agravante de parentesco. Un agente ha manifestado que la procesada entró gritando en la comisaría confesando los hechos sucedidos minutos antes. Según la versión que contó entonces, se inició una discusión con su esposo sin que ella fuera agredida y le asestó varias cuchilladas una vez que éste estaba inconsciente después de que le hubiera golpeado en la cabeza con un jarrón y una tabla de cocina.

Uno de los agentes que se personó en la escena del crimen ha indicado que se encontró con el cadáver de la víctima con un cuchillo clavado en la nuca y con múltiples golpes en el cráneo. Además, ha señalado que había numerosos rastros de sangre por la casa y jarrones desparramados por el suelo. Asimismo, el agente ha recordado que la mujer se encontraba en estado catatónico sin saber lo que estaba sucediendo. El lunes, la procesada aseguró que estaba poseída, ya que escuchaba voces y que estaba siendo conducida por el diablo.

Otro agente ha contado que la mujer entró en la Comisaría chillando que había matado a su marido. Tras ello, se alertó a los superiores de la confesión y se avisó al SAMUR después de que la mujer se desmayara. La acusada se encuentra en prisión provisional desde el momento de la confesión.

Casados desde 2005
Según el fiscal, la procesada contrajo matrimonio con Antonio Luna Peña el 12 de enero de 2005. Posteriormente, se separaron. En la tarde del 4 de enero de 2010, cuando ambos se encontraban en el domicilio de Antonio en Madrid, Fátima le abordó por la espalda para evitar toda posibilidad de defensa. Armada con al menos un objeto contundente, le golpeó en reiteradas ocasiones hasta que Antonio cayó al suelo con una herida de 13 centímetros de longitud que le partió la base del cráneo.

A continuación, la procesada le asestó más de treinta puñaladas en la zona de la nuca y hombros produciendo un sufrimiento innecesario en la persona de Antonio al ser víctima de violencia desmedida y gratuita. Como consecuencia de la doble agresión, Antonio falleció. En el momento de los hechos, la imputada se encontraba bajo un trastorno psicótico no especificado, por lo que tenía gravemente afectadas sus facultades intelectivas y volitivas, sin llegar a anularlas.