Víctor García Nebreda, secretario general de Aeescam
Enrique Villalba | Martes 27 de diciembre de 2011
Víctor García Nebreda (Madrid, 1956) es secretario general de la Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de la Comunidad de Madrid. Recibió a Madridiario para explicar la realidad que atraviesa el sector.
¿Cuál es la situación del negocio?
Las bajadas de ventas están siendo muy importantes. Entre el 30 y el 40 por ciento en combustibles. En tiendas se ha reducido más de un 40 por ciento. Las caídas más estrepitosas han sido en los lavados, que han caído más de un 60 por ciento. Antes el combustible cubría los costes y ahora no es así. El uso del coche ha bajado de forma constatable. En Madrid la gente tiene gran facilidad para coger el coche pero a muchos se les acaba el dinero para gasolina entre el día 18 y el día 20 del mes, y cogen el transporte público. Además, cada vez es más incómodo aparcar y moverse por la ciudad, lo que ayuda a esta tendencia.
Pero deberían haber subido sus ingresos, ya que ha subido el precio de la gasolina.
Nosotros, como minoristas, tenemos una comisión fija, independientemente del precio del producto, de entre 6 y 7 céntimos por litros. Cuanto más vale el producto, más nos afecta. Por ejemplo, en el coste de la tarjeta de crédito. Este método de pago concentra la mayor parte del negocio y nos cuesta entre un 0,7 y un 1 por ciento. Es un coste directo que se nos amplía porque el producto es más caro. Con algunas tarjetas de crédito nos supone entre el 25 y el 30 por ciento del margen bruto comercial que nos queda.
¿Cómo se comportan bancos y grandes clientes?
La crisis está provocando que los empresarios estemos perdiendo, no solo negocio, sino parte de nuestro patrimonio. Trabajamos mucho con pólizas de crédito porque pagamos el combustible a nueve días y cobramos a 30, y los bancos han cerrado mucho el grifo. Entre los grandes clientes, la administración paga siempre tarde. El sector en el que lo hemos notado más es en el del transporte de mercancías. Se ha hundido porque dependía de la construcción. La morosidad ha aumentado pero no es un problema acuciante. Se nota porque los transportistas hacen un consumo fijo que no te produce importantes beneficios pero si no pagan supone un importante bajón en el balance anual.
¿Qué medidas toman para capear el temporal?
Es difícil. En los precios sufrimos poco porque en un mercado tan volátil como este, tenemos poco que decir. Nos movemos en una horquilla de entre dos y tres céntimos. Tratamos de dar el mejor servicio. Hicimos una gran inversión en las gasolineras de la región y hoy, probablemente, sean las mejores de Europa por modernidad, seguridad medioambiental y servicio. Estamos teniendo que ajustar horarios, sobre todo, por la noche. Estamos optimizando costes y evitando despidos porque la mayor parte del sector son pequeños empresarios que necesitan a los equipos que tienen.
¿Cuántos empleos generan en la Comunidad de Madrid?
Las 600 estaciones de servicio generan unos 4.000 empleos, más o menos. La crisis ha obligado a muchos empresarios a prescindir del turno de noche y eso ha supuesto recortes.
¿En qué punto está la negociación colectiva?
El convenio estuvo en vigor hasta diciembre de 2009. Estamos discutiendo el nuevo texto desde entonces. No llegamos a un acuerdo porque los sindicatos piden IPC con algunas disminuciones y nosotros no podemos afrontarlo con las pérdidas tan brutales que estamos sufriendo. Les pedimos flexibilidad en cosas como la movilidad laboral funcional para cubrir las zonas en las que hay trabajo en cada lugar, no como sanción disciplinaria. Pedimos también que varíe la antigüedad. Pagar más a un trabajador porque lleve más años trabajando en la misma empresa no parece tener mucha sensatez. Que un trabajador lleve trabajando 20 años en la misma empresa supone que él haya hecho un buen trabajo y que la empresa le haya pagado su salario todos los meses. La antigüedad existe en muy pocos sitios y convenios en España, y hace que un trabajador cobre un 20 por ciento más por hacer el mismo trabajo que otro que acaba de entrar. Propusimos cambiarlo por otra prima para evitar el absentismo laboral, entre otros. Un plus que sea anual y no mensual.
¿Cuál es el nivel de diálogo con las administraciones?
Procuramos tener una comunicación muy directa. Tenemos convenios con las consejerías de Medio Ambiente y de Economía, en materias de Industria y Consumo. Estamos preparando un acuerdo para llevar a cabo una modificación legal para crear un libro telemático que proporcione a la administración toda la información necesaria en archivos informáticos, en vez de en papel, como se hace actualmente. Esto agilizará las inspecciones. Con Medio Ambiente, renovamos en 2010 un convenio para crear un registro de evaluación de riesgo ambiental en estaciones de servicio, tomando medidas en las más antiguas. Luego, se ha hecho un avance importante en la recuperación de los vapores que expulsan los surtidores. La Unión Europea exige que esté en 2018 y nosotros hemos puesto el objetivo en 2014.
¿Han sufrido subidas de impuestos?
El Ayuntamiento de Madrid nos ha subido mucho los impuestos. La media está en unos 20.000 euros en total. Ha subido el IBI, incluyendo la modificación de la categoría vial de las calles. Nos cobra varios impuestos de actividades económicas: por tabaco en máquina y en mano, por el pan, por el butano, por venta de combustibles, por venta de lavado, por venta de comercio mixto al pormenor. Hemos dejado de trabajar algunos productos por esta causa. Otro impuesto que nos supone muchísimo gasto son los vados. Tradicionalmente, nuestro sector estuvo excluido de pagar vados porque se supone que es un servicio público. Necesitas unos accesos grandes para facilitar el tránsito. Aunque hemos negociado y conseguido reducir esta tasa, actualmente, pagamos de media entre 5.000 y 6.000 euros.
¿Siguen teniendo problemas con las ubicaciones urbanísticas?
Cada ayuntamiento tiene su plan de urbanismo. Unos no ponen problemas para poner una actividad industrial y otros que especifican claramente dónde quieren colocar cada estación. En Madrid hay un plan desde 1994 que exige que no se pongan nuevas estaciones de servicio salvo en zonas desabastecidas como los nuevos PAU. En cuanto a las distancias de seguridad, una gasolinera es un negocio muy seguro porque pasa muchos controles de todo tipo. Poner una estación de servicio cerca de un colegio no supone peligro. Pero se ha implantado una filosofía en la que todo el mundo quiere tenerla cerca pero no debajo de su casa.
¿Cuál es la situación de la seguridad ciudadana en las gasolineras?
No está ni mejor ni peor. Los atracos están en la media en que han estado siempre, aunque ha habido butrones y esto antes no pasaba. En todas las gasolineras hay cámaras de seguridad, las cajas fuertes son de alta protección, hay conexión policial... Estamos desarrollar con la Delegación del Gobierno un programa de seguridad para mejorar las instalaciones sin hacer menoscabo del negocio. En algunos lugares, la solución que se tomó fue cerrar la tienda y así no se atracaba. Pero eso supone acabar con la compra por impulso y reducir las ventas. Tratamos de obtener soluciones a través de centrales de alarma centralizadas, etcétera. En cuanto a las fugas sin pagar, la crisis ha afectado. No se han incrementado las fugas, pero el problema es grave.
¿Qué medidas medioambientales están implementando?
Nuestro sector es potencialmente contaminante porque tenemos un producto que contamina. Pero con los cambios de normativa en la seguridad industrial, se ha mejorado mucho la afección a la naturaleza. La legislación ha pasado de ser contaminante a no contaminante. Han aumentado las inspecciones y hemos recibido premios de responsabilidad medioambiental por nuestra labor. Se han eliminado las pérdidas en los tanques, hemos puesto paneles solares para ganar electricidad. En cuanto a energías alternativas, creemos que el coche debe ir a repostar lo que eche. Esa es nuestra vocación. Hemos comunicado al Ayuntamiento que no nos ha tenido en cuenta a la hora de instalar una serie de postes de coche eléctrico en la ciudad. No era necesario crear redes artificiales cuando ya hay profesionales que se dedican a ello.