Jueves 01 de diciembre de 2011
Leo en los periódicos del día dos cosas, relacionadas con la circulación, con el tráfico, con el automóvil, con la seguridad vial, como quieran ustedes denominarlo, que me han sorprendido negativamente. Más que sorprenderme me han alertado, indignado, que es una palabra que en estos tiempo se entiende bien. Una de ellas es que hay autoescuelas en Zaragoza que cobran más a las mujeres, por el hecho de serlo, por sacarse el carné de conducir. La justificación que no puede ser más injustificada, se basa en que ellas tardan más en aprobar, son peores conductoras y necesitan más clases prácticas. Bochornosa justificación. Espero que alguien actúe inmediatamente.
De todas formas, el tráfico es siempre original. La otra cuestión a que hacía referencia es acerca de la afirmación de un subdirector de la Dirección General de Tráfico, que se llama Federico Fernández, que asegura que las carreteras cuesta mucho mantenerlas y que los conductores debemos pagar por circular por ellas. Menos mal que el protagonista de esta afirmación no se llama Mariano Rajoy. ¿De donde cree D. Federico que sale el dinero para construirlas y mantenerlas?. Se lo voy a decir aunque solo sea por esta vez: de los impuestos que pagamos todos, los conductores y los otros. De ahí se saca el dinero para todo lo que significa servicios públicos. Y las carreteras lo son. Ya sé que no todos los ciudadanos utilizan las carreteras en la misma proporción, pero entre los conductores y quienes les acompañan sumamos un alto porcentaje de utilización, ¿no le parece?.
Pero reflexionando un poco más, hay que buscar otros argumentos. Quizá alguien le haya pedido al Subdirector que lanzara un globo sonda para calibrar la reacción y lo que realmente se estén planteando, las autoridades correspondientes, sea un impuesto más por vivir cada día. Claro, esa es la idea. Un impuesto que puede ser por uso de las carreteras o por utilizar los urinarios públicos. Aunque bien pensado se podría sacar una pasta a los bancos, si hombre, esos bancos que hay instalados en los parques y en algunas aceras, en pocas, pero en algunas los hay. Si cobras un euro por sentada, puede significar una “pasta” a final de año. Y que me dicen de los escaparates. Hay ciudadanos que se detienen antes las ventanas de esos establecimientos que ofrecen la visión de sus productos y se quedan ahí tiempo y tiempo. Pues a esos se les puede tarifar por minutos, como las llamadas telefónicas o los aparcamientos.
Ya que han coincidido estas dos noticias en el tiempo podríamos aconsejar al Sr. Fernández, subdirector de la Dirección General de Tráfico o a quien corresponda, un poco más de atención a las autoescuelas culpables de la discriminación por razón de sexo y advertirles de su error. Avisarles de que hay conductoras malas, muy malas, antes y después del aprobar el carné de conducir, de igual manera que hay malos, pero que muy malos conductores que no terminan de aprender ni pasada la última renovación.
Quizá la oferta de la autoescuela podría dirigirse a los que fuman y a los que no fuman, a los melenas y los calvos o a los aficionados al fútbol y a los que no lo son. La justicia y la estupidez serían iguales que como lo han hecho: despreciando por razón de sexo.
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