MDO | Miércoles 16 de noviembre de 2011
Por si la derrota en las urnas fuera poco, el candidato que salga peor parado en las elecciones de este domingo será destruido. Reducido a polvo. Aniquilado. Como si de un duelo del lejano oeste se tratase, las consecuencias serán dramáticas. Solo puede quedar uno.
A pesar de todo, hay una buena noticia, y es que esa destrucción no se efectuará sobre el cuerpo —ni el alma— del candidato perdedor, sino sobre su figura de arcilla. En concreto, la que este miércoles se 'enfrentó' a su oponente
en el Museo de Cera de Madrid, emulando el debate que Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba mantuvieron ante las cámaras.
Así, el modelo de arcilla del candidato que reciba más votos está destinado a servir de molde para la figura de cera del próximo presidente del Gobierno, que a partir de su toma de posesión no tendrá que 'ver' allí también al jefe de la oposición. Para eso, para la vida real, ya está el Parlamento.