Javier López | Viernes 11 de noviembre de 2011
Mantener el Estado del Bienestar y el Modelo Social Europeo depende de los recursos con los que cuente el Estado. Así, entre 1967 y 1987 el porcentaje de Producto Interior Bruto que ingresaban los Estados desarrollados por vía de impuestos y cotizaciones sociales pasó del 26,7% al 36,3%. En el caso de Europa pasó del 26,7% al 36,3%. En el caso de Europa pasó del 27,7% al 38,5%. Es decir, en 20 años la presión fiscal creció en más de 10 puntos.
Tras 40 años de dictadura, España partía de una mínima presión fiscal del 18,7% que llegó a elevarse hasta el 35,4%, por debajo de la media europea, pero con un importante crecimiento.
Sin embargo, en las dos décadas siguientes, aún siendo décadas de pensamiento neoconservador en lo político y ultraliberal en lo económico, la media de ingresos fiscales en Europa pasó del 40% del PIB, España creció hasta el 37,1% del PIB en 2007. La crisis en España ha demostrado nuestras insuficiencias fiscales. Con las caídas de impuestos como el de sociedades, IVA, o impuestos inmobiliarios, nuestra presión fiscal ha bajado al 30,7% y nuestra brecha con la Unión Europea y la OCDE ha vuelto a agrandarse notablemente.
Si la presión fiscal baja, el mantenimiento de los servicios y el gasto público pasan a depender del endeudamiento público, que ha pasado de suponer el 55% del PIB en la OCDE al 100 por ciento, o el 85% en la eurozona.
Sostener al Estado a base de deuda, ha hecho que pasemos, en tiempos de crisis, de un 1,9% de superávit a un déficit del 11,2% del PIB en 2009.
Para afrontar esta situación tenemos dos posibilidades. O reducimos servicios públicos y calidad de los mismos, debilitando la cohesión social y alentando el conflicto social, o incrementamos los ingresos fiscales y en nuestro país hay mucho margen para hacerlo. En nuestro país los impuestos son muy injustos. Los ingresos por IRPF proceden sobre todo de los trabajadores y, con mayor paro, la recaudación en 2009 cayó un 12% con respecto a 2007. En cuanto al impuesto de sociedades la pérdida de recaudación es del 55%.
Por eso, combatir el déficit por la vía de reducir gasto social en sanidad o educación es injusto. De ahí que sea necesario adoptar medidas fiscales inmediatas, como por ejemplo, combatir el fraude fiscal muy extendido en España.
Además hay que impulsar una reforma fiscal que afecte a todo el mapa impositivo, para recaudar más sin perjudicar a las rentas más bajas.
Mantener el gasto público y el gasto social, mantener empleo y consumo, produce efectos positivos para combatir la crisis. Por último, en tiempos de crisis no conviene demonizar el déficit público, que en muchos casos es esencial, para asegurar la inversión pública, cuando se hunde la inversión privada, para generar actividad económica y cambiar nuestro modelo productivo, manteniendo y creando nuevo empleo.
Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO de Madrid.
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