Laura Biela | Martes 15 de noviembre de 2011
La llegada del tren de Cercanías a los municipios de la región ha ido cambiando la vida de sus habitantes, así como la forma de desplazarse por la Comunidad de Madrid. Esta vertebración hace posible ahora moverse de un punto a otro sin necesidad de coger el coche.
No todos los madrileños utilizan el tren por igual; unos lo cogen más que otros. Es el caso de las personas que viven en el suroeste de la región, en municipios como Móstoles, Alcorcón, Leganés o Fuenlabrada, muchos de los cuales son usuarios diarios de la línea C-5 (Humanes - Móstoles-El Soto). Y es que este trayecto transporta cada día a 300.000 viajeros, un 33,6 por ciento del total de desplazamientos que se realizan en la región. Por este motivo, este trayecto tiene frecuencias similares a las líneas de Metro de Madrid, con estaciones más próximas entre sí que en el resto de líneas.
El alcalde de Móstoles, Esteban Parro, asegura que a partir de 1976, año en el que se inauguró la línea de ferrocarril entre esta localidad y Aluche, los mostoleños vieron "cómo ir a trabajar se convertía en algo más cómodo, barato y sencillo, además de ayudar en cierta medida a descongestionar la antigua carretera de Extremadura", asegura el primer edil.
La C-5 se asienta sobre el trayecto del antiguo tren Madrid-Móstoles-Almorox y la actual estación de Móstoles Central se construyó sobre los restos de la antigua que daba servicio a la línea que unía la capital con la ciudad toledana. Un itinerario que, curiosamente, hacía de forma habitual el regidor mostoleño, natural de Almorox, cuando era niño e iba a examinarse a la capital.
A esta línea, por utilización, le sigue la C-4 (Parla - Colmenar Viejo), la transversal norte-sur, que mueve a diario a alrededor de 200.000 viajeros. Para Miguel Ángel Santamaría, alcalde de Colmenar Viejo, localidad que cuenta con Cercanías desde 2002, la llegada del tren "cambió por completo la vida de sus habitantes. Ahora estamos en Madrid en poco menos de 30 minutos y eso mejora considerablemente la calidad de vida de nuestros vecinos". Hasta su llegada, los habitantes de esta localidad tenían que soportar grandes atascos en las salidas del municipio.
El tren no solo ha mejorado este aspecto, sino que Colmenar Viejo recibe ahora, al igual que otras localidades, más turistas. "La mayoría de ellos son ciclistas que llegan en tren y que aprovechan nuestra zona, un espacio privilegiado, para circular por ella y conocerla en profundidad". La línea ferroviaria es asismismo utilizada por muchos habitantes de localidades limítrofes que se acercan a Colmenar a coger el tren de Cercanías para desplazarse hasta el centro de la capital.
Aparcamientos
Pero para que los vecinos de otros municipios cercanos puedan acercarse a coger el tren es necesario que las estaciones cuenten con un zona de aparcamiento amplia para aparcar. Muchas estaciones han conseguido en los últimos años habilitar zonas colindantes a los andenes y en otras se buscan soluciones. Así ocurre, por ejemplo, en Torrelodones, donde la colonia de hotelitos creció y rodeó pronto la estación impidiendo su crecimiento. La alcaldesa de esta localidad, Elena Biurrun, asegura que desde el Ayuntamiento se está trabajando para paliar este déficit. "Muchos de nuestros vecinos que viven en urbanizaciones, se acercan a la estación en coche particular, pero hay que reconocer que dejar el vehículo todo el día en esta zona no es fácil. Hay mucha gente que quiere coger el tren pero no encuentra aparcamiento", comenta la alcaldesa para quien, al margen de este problema, "todo lo demás, en relación al tren, es positivo",
Lo mismo opinan todos los alcaldes con los que ha contactado este digital: tener una estación de Cercanías es una ventaja para sus municipios. El alcalde de Colmenar Viejo afirma convencido "Tenemos una frecuencia bastante importante, buenos trenes, puntuales y rápidos. Considero que el Cercanías es uno de los servicios que mejor funcionan en la actualidad". Una visión parecida es la que tiene Esteban Parro, quien considera que "la apuesta por las infraestructuras viarias y de transporte siempre suponen una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, por lo que la implantación del tren de Cercanías fue un gran avance para todos los madrileños".
Más concienciación
La alcaldesa de Torrelodones indica, no obstante, que aún se puede mejorar más. En su opinión, todavía muchos de sus vecinos utilizan el vehículo particular para ir a trabajar y ello puede der debido a que "por la mañana la frecuencia en la localidad es muy buena, pero cuando salen de trabajar su horario no coincide con el del tren". En ese sentido, Biurrun cree que habría que optimizar aún más el heroario en función de los intereses de los vecinos de la región.
El alcalde de Colmenar coincide en que si los madrileños usaran menos su coche "no tendríamos los problemas de circulación que tenemos en la Comunidad de Madrid", aunque considera que esta dependencia es un "asunto cultural y que, poco a poco, todos nos tenemos que concienciar de las ventajas del transporte público". Para contribuir a esta concienciación ciudadana, el Ayuntamiento de Colmenar Viejo acaba de instalar una parada de autobús en la puerta de la estación de Renfe para ofrecer un mejor servicio a los usuarios del tren. El mismo día de su puesta en funcionamiento, el concejal de Obras y Servicios colmenareño, Carlos Blázquez, destacó el ahorro de tiempo que esta línea supondrá para los vecinos y la rebaja de gases contaminantes que conllevará el mayor fomento del transporte público.