Opinión

I-diotez

 

Adolfo Suárez | Jueves 13 de octubre de 2011
 

No es esta columna en Madridiario algo que me haya planteado nunca como una tribuna desde donde hablar de la actualidad en Madrid. Más bien, siempre he pensado en ella como un lugar donde explorar su historia e historias, sus cuentos y leyendas, y hacerlo junto a los que me leen, de manera que ambos, escritor y lector, supiéramos más de esta ciudad y así también la amasemos más. Este lugar que compartimos tiene en sus calles, en sus esquinas y en sus piedras muchas cosas que contar, muchas cosas que aprender.

Y quizás por eso, la columna de hoy si que habla sobre la actualidad. La cosa es como sigue: todos sabemos que ha muerto Steve Jobs, el dueño, dirigente, presidente, creador y todas las demás cosas que se nos ocurran, de Apple. Ya he expresado mi opinión sobre él en el blog, y tampoco es cuestión de extenderme de nuevo en ella en este texto. Baste decir que no me parece el personaje tan importante como todos los medios de información proclaman, o al menos, no creo que se haya sido muy objetivo en el tratamiento de sus logros. Por supuesto, eso es una opinión personal, discutible como todas. Es más, a raíz de la publicación del post, se ha generado un sano debate en torno a él.

Y en medio de ese debate, me llamó la atención un tuit en el que se informaba de que el grupo del partido UPyD del Ayuntamiento de Madrid había tomado la decisión de proponer en el próximo pleno el colocar a una calle de esta ciudad el nombre de Steve Jobs. La verdad es que al principio creí que era coña, pero luego confirmé con el propio perfil del partido en Madrid que era cierto.

Ya no porque me parezca que se aprovechan de una noticia como es la muerte de alguien, sea quien sea, para buscar notoriedad. Ya no es porque me parezca que los políticos deberían ser un pelín más serios, y más en estos tiempos, para dedicarse a mejores cosas que buscar nombre a las calles. Ya no es porque me da que no deberían haberse dejado llevar por el entusiasmo informativo provocado por la muerte de Jobs, y haberse pensado un poco a qué tipo de personaje pretenden homenajear sin dejarse llevar por las trompetas a las que sólo parecía faltar pedir la beatificación de un empresario con bastantes más claroscuros de los que parece a primera portada.

No, no es sólo por eso. Es por preguntarme qué narices tiene que ver Steve Jobs con estas calles con las que se quiere que comparta aceras. Es por pensar si de verdad este señor, tan respetable por otra parte, ha cambiado absolutamente en nada la fisonomía, la historia o el día a día de las calles de Madrid, si es cierto que en una ciudad de millones de habitantes, la proporción de ellos que usan sus productos o supuestos derivados es tan importante como para afirmar, como se dice de manera tan rimbombante, que ha cambiado el mundo.

Puestos a ello, quizás el grupo de UPyD, o el del PSOE, o el del PP, podría preguntarse, o estudiar, o tener en cuenta, la utilización de software libre en sus dependencias, en las escuelas, en los despachos. O la necesidad de llevar a las personas con menos recursos los beneficios de la tecnología, esos que jamás verán un Ipad si no es en un escaparate, y así salvar una brecha digital que supone y supondrá cada vez más un terrible problema, y que con toda seguridad traía al pairo al señor al que quieren poner una calle.

En fin. La verdad, viendo lo sangrantes que son algunos de los nombres grabados en las placas de esta ciudad, tampoco es que vaya a ser un grave problema sumar el de un empresario a la lista, ni que vaya a empeorar la situación general, más allá de evidenciar lo que hay en el Ayuntamiento. Pero quería dejar claro que poner a una calle el nombre del creador del I-Mac, el I-Pod, el I-Phone y el I-Pad, me parece una I-diotez.

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