MDO | Lunes 19 de septiembre de 2011
Amalia García Gans, de 72 años, que fue encontrada muerta en el suelo del pasillo de su casa, tumbada boca abajo, maniatada y en avanzado estado de descomposición, era heredera de un elevado patrimonio inmobiliario. A la espera de conocer los resultados de la autopsia, algunas hipótesis señalan a que el asesinato lo cometió alguien conocido.
En un primer momento, se pensó que la mujer era tan solo propietaria de un restaurante italiano ubicado junto al portal del inmueble del que posee prácticamente la mitad en propiedad, según un empleado del restaurante ‘Casa Marco’. Sin embargo, según
La Razón, Amalia García Gans era heredera de un elevado patrimonio inmobiliario atesorado por su abuelo materno, un industrial de origen alemán que aterrizó en España en el siglo XIX y creó la primera imprenta de Madrid.
Su elevada fortuna es una de los móviles que continúa investigando la policía para determinar la autoría del crimen. Según
La Razón, el círculo más cercano de la adinerada mujer fallecida está aportando datos que podrían ayudar a la hora de resolver el caso. Según relata
ABC, la última vez que se la vio con vida fue el lunes, 12 de septiembre de 2011, por la tarde cuando una de sus vecinas fue a visitarla. Desde entonces se perdió su pista. Nadie respondía detrás de la puerta a pesar de que las luces de su piso estuvieron varios días encendidas. Amalia era una mujer reservada y de costumbres fijas, por eso sus vecinos sospecharon que algo podría haberle ocurrido.
La hipótesis que maneja la policía es que el asesinato fue producto de un robo realizado por alguien conocido, ya que la puerta no estaba forzada y la víctima, desconfiada, no dejaba entrar a cualquiera.