Pedro Fernández Vicente | Jueves 01 de septiembre de 2011
La verdad es que a los ciudadanos nos ha parecido extraño que los dos grandes partidos, como se dice coloquialmente, no hayan sido capaces de pactar nada durante estos siete años que lleva Zapatero en el gobierno y de repente, de la noche a la mañana, se sientan y cuando sus culos no se han llegado a acomodar en las sillas palaciegas de Moncloa, ya se habían puesto de acuerdo. Extraño verdad. Pues ha sucedido. El PSOE y el PP no fueron capaces, en su día, de pactar un programa común para hacer frente a la crisis y habernos evitado a todos estas broncas inconsistentes y vacías de contenido. Y, Sin embargo, llegan los alemanes, mejor dicho Angela Merkel, y se ponen de acuerdo en dos minutos, sin llegar a utilizar el margen que la urgencia les permitía. Aquí no sirvió aquello que dijo ZP de que no podía pactar con Rajoy porque su ideología se lo impedía. Ya no se lo impide. Claro que no. No sé si es porque ha cambiado, porque nunca la tuvo y solo le interesaba aislar al PP o porque la única forma de mantenerse en el puesto era olvidarse de que existía una ideología.
Sea por lo que sea, lo cierto es que ahora hay acuerdo y ninguno de los dos lo quiere poner en riesgo sometiéndolo a un referéndum. Es como si hubiera algo que esconder y ya se sabe que este tipo de consultas, como las armas, las carga el diablo y no se puede jugar con ellas. Ya lo vimos con el estatuto de Cataluña que, al final, tuvo menos participación de la esperada. Menos mal que no tenemos marcado un límite mínimo de votantes. Y lo vimos también con la Constitución Europea. Determinados grupos en Francia y Holanda, se empeñaron en pedir el no y al final ganaron. Y lo peor de aquella victoria fue que los vencedores nunca supieron qué hacer con su éxito electoral y Europa se quedó varada. La gestión del no son pocos, muy pocos, los que saben resolverlo.
Y ahora ocurre lo mismo. Ni los socialistas ni los populares quieren arriesgarse. ¿Qué ocurriría si resulta un no?. ¿Quién haría algo por sacar a este país del caos?, ¿IU?, ¿el PNV?, ¿ERC?...
Consideran que la reforma es necesaria, imprescindible, diría yo, a tenor de las urgencias y las coincidencias que veo, y no hay que asumir riesgos.
Y en esto los nacionalistas e IU tienen poco que decir. La mayoría, esa mayoría a la que ellos han colaborado en tantas y tantas ocasiones en beneficio propio y poco más, ahora va por otros derroteros. Y esta si que es amplia, mucho más que cualquier otra que se haya producido en la Cámara. Por eso exige el mismo respeto que cuando el PNV, CiU o CC votaron unos presupuestos o medidas de ajuste que tenían beneficios regionales y no tantos nacionales.
Europa, precisamente, no quiere potenciar los nacionalismos. La idea europea es la contraria.
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