Medio Ambiente

La botica del diablo

Carmen M. Gutiérrez | Domingo 28 de agosto de 2011
El estramonio, la planta por la que murieron los dos jóvenes en la fiesta celebrada en la finca abandonada de Getafe conocida como El Monasterio, crece en la zona de forma natural. Al igual que esta especie hay otras en Madrid que tienen componentes psicoactivos, con las que hay que tener mucho cuidado.

Con la muerte de los dos jóvenes madrileños ha salido a la luz el poder alucinógeno y mortal del estramonio (Datura stramonium y Datura ferox) que, pese a ser muy común, apenas nadie conocía. Sus nombres populares (revientavacas, hierba del diablo, hierba hedionda, higuera del infierno o higuera loca) ya indican que entraña riesgos. Solo con el contacto se pueden sentir mareos y dolores de cabeza, según explica Juan Manuel Martínez, profesor de Botánica Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid.

"En menos de 20 kilómetros habrá cientos de plantas de estramonio", señala el ingeniero de montes, quien asegura que intentar acabar con el problema arrancando las hierbas es "matar moscas a cañonazos". El Ayuntamiento de Getafe ha comenzado a quitar ejemplares por la zona donde se celebró la fiesta, cerca del río Manzanares, y ha pedido a otros Ayuntamientos que sigan su ejemplo. También está rastreando el casco urbano para eliminar los que pueda haber. No saben si repetirán estas batidas cada temporada. En cualquier, caso es una planta muy común y volverá a crecer. "Lo que hay que hacer es decirle a la gente que no juegue con estas cosas", sugiere el botánico.

Según la Policía Nacional, no hay constancia de que exista un mercado de la hierba del diablo hasta el momento. La pareja detenida por suministrarla en la fiesta sí tenía supuestamente intención de empezar a introducirla, según la declaración de ella.

Plantas locales
En Madrid crecen dos especies de estramonio y se utilizan otras en jardinería, pues tiene unas flores muy llamativas. Muchas veces están relacionadas con escombreras, vertederos y zonas contaminadas en general, pues necesitan encontrar nitrógeno en el suelo para alimentarse. La comarca de Las Vegas es una de las zonas de la Comunidad donde se puede encontrar.

El estramonio no es la única planta con efectos sobre el sistema nervioso central que habita en la región, según detalla Juan Antonio Martínez. Hay otras, como el opio (Papaver somniferum), una amapola blanca que crece en el Parque Regional del Sureste, sobre todo en las primaveras lluviosas; o el acónito (Aconitum napellus y Aconitum vulparia), que puede encontrarse en la sierra y por el que murió en Madrid un estudiante de Ingeniería Agrónoma en 1997. En el campo madrileño también brota de forma natural la peligrosa alharma (Peganum harmala), introducida por los árabes y usada como droga sola o en la elaboración de ayahuasca; el matagallinas o dulcamara (Solanum dulcamara) o los beleños (Hyoscyamus albus y Hyoscyamus niger). En otras partes de la Península, crecen más especies como la mandrágora o la belladona.

El profesor Martínez asegura que cuando en clase toca hablar de este tipo de plantas los alumnos "muestran más interés que por el pino silvestre", pero recuerda que para dar un buen uso a estos frutos de la naturaleza "está la farmacia, que es donde estudian bien todas las plantas medicinales y las dosis recomendadas".

Natural pero no inocuo

El doctor Alberto Borobia, farmacólogo clínico de la Unidad de Toxicología del hospital madrileño La Paz, explica que la atropina, una de las sustancias que contiene el estramonio, se usa para el tratamiento de algunos problemas médicos, como las bradicardias (descenso de la frecuencia cardíaca). Pero su uso lúdico y sin control es peligroso y desencadena el síndrome anticolinérgico, al igual que otras plantas, que puede llegar a causar la muerte, como se cree que sucedió en la rave celebrada en Perales del Río, pedanía de Getafe.

Borobia explica que en comparación con las drogas más frecuentes como la cocaína, las benzodiazepinas o la marihuana, los casos de atenciones en La Paz por usos de hierbas psicotrópicas silvestres "están muy por debajo". En lo que va de año han atendido ocho casos. Varios de ellos eran miembros de una misma familia que consumieron una planta traída de Perú por la abuela y otro paciente se intoxicó por una especie de herbolario tomada en infusión. "Los productos de herbolario hay que consumirlos con cautela. Son naturales, pero eso no significa que sean inocuos", indica.

Setas alucinógenas
Mención aparte merecen las intoxicaciones por setas. Es frecuente que se produzcan por confusiones de gente que ingiere especies venenosas creyendo que son comestibles, pues a veces son difíciles de distinguir. Además, hay varias especies tóxicas con propiedades alucinógenas, algunas de las cuales crecen en los montes de Madrid, como la Amanita muscaria. "Cuando se sale al campo si no se es realmente conocedor de las especies la recomendación es no consumir nada", asegura el doctor de La Paz.

Muchas de estas plantas, antes de ser incorporadas a la farmacología actual, fueron usadas en la medicina tradicional o como remedios caseros. También de forma lúdica o en rituales mágicos, como se cuenta de las brujas, quienes untaban con plantas psicoactivas sus escobas y en contacto con sus partes íntimas les hacían 'volar'.

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