Opinión

Platón y el sectarismo conservador

Pedro Sánchez | Martes 26 de julio de 2011

Si hacemos caso a la intervención de ayer de Obama, Estados Unidos puede acabar en quiebra si el Congreso estadounidense no aprueba el techo de deuda pública. La fecha límite es el 2 de agosto. Según Obama las consecuencias de tal in-decisión serían desastrosas no sólo para EE.UU sino para el conjunto de la renqueante economía mundial. En este drama se combinan diferentes realidades a subrayar:

1) Interdependencia económica: lo que ocurra en ambos lados del atlántico afecta a la evolución de una economía globalizada. Si el penúltimo round se jugó en Bruselas la pasada semana, logrando articular la UE una respuesta europea a la crisis griega: creación de un pseudo-tesoro europeo y el Plan Marshall de ayuda a la economía griega para su pronta recuperación; hoy, la pelota está en el tejado de Washington, y se exige una urgente solución por el bien de la economía mundial. Conviene que los republicanos, principal escollo, abandonen su tendencia aislacionista y asuman su responsabilidad con EE.UU y con el mundo. El aumento de la prima de riesgo de la deuda europea tiene también que ver con las dudas que asolan a la capital de EE.UU.

2) Redes sociales: Obama ha encontrado una nueva forma de presionar a los líderes del Congreso americano: instando al uso por parte de los ciudadanos de las redes sociales, un simple email o una llamada telefónica. Ayer, tras escuchar a Obama, decenas de miles de ciudadanos americanos colapsaron la centralita del Congreso exigiendo a sus representantes una pronta solución.

3) Sectarismo conservador: Platón ya advirtió sobre ello: uno de los principales riesgos del estado es que sus políticos olviden a quien sirven: a los ciudadanos y no a sus formaciones políticas. El control del tea-party sobre el partido republicano ha provocado que el sectarismo partidario se imponga sobre el sentido de estado. Una actitud, por cierto, que no es nueva: es heredera del ideario de W. Bush y K.Rove, y que se resume en identificar al "adversario político" como "enemigo"; y ya se sabe: al enemigo ni agua, aunque ello ponga en riesgo el futuro del país. ¿No fueron los republicanos quienes crearon la montaña de déficit y deuda pública de la que hoy se quejan?

El sectarismo neoconservador no tiene fronteras: la irresponsabilidad de los tea-republicanos encuentra su reflejo en la derecha griega que se niega a aprobar recortes que embriden el déficit por ellos creado y ocultado cuando gobernaron, o en la derecha española, con Aguirre y Rajoy a la cabeza, muy dados a irresponsabilizarse, que no corresponsabilizarse, del origen de nuestros problemas y de las soluciones. Un ideario conservador que se resume en: prefiero gobernar un solar a que mi país lo gobiernen otros.

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