La salubridad llega a 'El Gallinero' en forma de excavadora. Este lunes, los equipos del Ayuntamiento de Madrid comenzaron a limpiar este núcleo chabolista. El objetivo es retirar las toneladas de basura acumuladas desde 2008 (en la última operación se recogieron más de 100.000 kilos) y solucionar la plaga de ratas que sufren sus habitantes.
Las máquinas comenzaban las tareas de limpieza a primera hora de la mañana bajo la mirada expectante de los propietarios de las chabolas. A esa hora, y según testigos presenciales, el hedor de la
descomposición de las basuras, acelerado por las altas temperaturas de los últimos días, era ya "insoportable".
Esta situación, con los riesgos de infección que conlleva, ha sido determinante a la hora de que el departamento de Medio Ambiente, dirigido por Ana Botella, se haya puesto manos a la obra para cumplir el
compromiso adquirido hace un mes con los representantes de la Parroquia San Carlos Borromeo de Entrevías y Santo Domingo de la Calzada.
Para conseguirlo, y aunque la operación "va para días" según Ana Botella, el Consistorio ha recurrido a una veintena de operarios del
Servicio de Limpieza Urgente (SELUR). Durante esta semana utilizarán palas mecanizadas, grúas y camiones para desescombrar el poblado, situado junto en la zona sur de la capital, próxima a Vallecas y junto a la autovía de Valencia (A-3). Los trabajos, según informaron los voluntarios de la Parroquia San Carlos Borromeo, durarán alrededor de tres semanas. Los mismos alertaron, sin embargo, que la situación seguirá siendo insostenible cuando las excavadoras se vayan si no se procede a
desratizar la zona, instalar
letrinas y proporcionar conducciones de
agua potable a El Gallinero.
Falta de soluciones
El poblado de El Gallinero, habitando en su mayoría por inmigrantes rumanos, es la zona más pobre del asentamiento de la
Cañada Real, el mayor poblado chabolista del sur de Europa. El Ayuntamiento de Madrid se niega a incluirlo en la Cañada y, por ende, a darle el mismo tratamiento (
respecto a los realojos, entre otros) que al resto de habitantes de la antigua vía pecuaria, pero los problemas de sus habitantes son exactamente los mismos.
La delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, advertía este lunes que estos terrenos "son privados", a diferencia de la Cañada. Señalaba también que el Ayuntamiento de Madrid viene
limpiando periódicamente el poblado desde hace dos años. El Consistorio, de hecho, colocó contenedores de basura ad hoc en la zona, pero Botella acusó a los residentes de seguir acumulando residuos en sus casas. "En este nuevo momento esperamos que los voluntarios cumplan con la parte que les corresponden y se hagan responsables, como así lo han hecho, de esas personas que viven en El Gallinero, que desgraciadamente vienen de sus países en unas
condiciones precarias, que no tienen una serie de hábitos", zanjó.
El Gallinero carece hoy de un plan de integral de desmantelamiento y realojo. En 2010, los profesionales del Instituto de Realojo e Integración Social (IRIS), dependiente de la Comunidad de Madrid,
desembarcaron allí para hacerse cargo de sus 400 familias. También el año pasado el Ejecutivo
integró en el sistema educativo a 47 de los más de 100 niños que viven en la zona, pero la acumulación de basuras y de los restos de plástico procedentes del
robo de cable de cobre han continuado hasta hoy. Como consecuencia de ello, el poblado ha sufrido graves incendios e
inundaciones de forma periódica.