Según explicó el secretario general SICAM, Juan Antonio Alonso, "tristemente" los paros que habían convocado no han sido secundados por el resto de sindicatos con representación en la EMT, por lo que aseguró que "ahora la pelota está en el tejado de la empresa, que tiene tiempo suficiente para dar respuesta a las exigencias de los conductores".
"Nosotros no queremos castigar a Madrid ni influir en las elecciones, simplemente queremos que haya mejores condiciones laborales, tanto en materia de salud como de seguridad", indicó Alonso, quien señaló que el convenio colectivo de los conductores de la EMT finaliza el 31 de diciembre de este año, por lo que, a su juicio, "hasta esa fecha la empresa tiene suficiente margen para valorar la situación y responder".
SICAM había propuesto un calendario de paros, que finalmente no se llevarán a cabo, en horario de 6.30 a 9.30 y de 17.00 a 20.00 horas los días 7, 8, 9, 10, 11, 16, 17, 18, 21, 23, 25, 28 y 30 del presente mes de mayo así como el 1, 4, 5, 6, 7 y 8 de junio. Mientras, los búhos (el servicio nocturno ordinario) y buhometros (funcionan sólo el fin de semana) se iban a ver afectados de 2.00 a 5.00 horas los días 19, 20, 26 y 27 de mayo y el 2, 3, 9 y 10 de junio
En total estaban llamado a la huelga 5.600 conductores para reclamar una reorganización de sus horarios de trabajo y más seguridad, tanto a través de la instalación de mamparas con salida de emergencia como de una mayor presencia de inspectores. Otra de las quejas del colectivo es que se ven "obligados" a salir de su casa uniformados, pues no tienen ningún sitio habilitado para cambiarse de ropa.
El secretario general de SICAM aseguró que uno de los problemas de fondo que justificaban la convocatoria de estas huelgas parciales es la "discriminación" que los conductores sufren en cuestión de horarios con respecto a los empleados de la EMT de otras categorías profesionales, pues ellos empiezan y terminan en lugares diferentes, lo que hace que su jornada "se alargue de forma importante", en unos 50 minutos, según sus estimaciones.
La situación se agrava, según indicó, porque "no se pueden retrasar ni un minuto" al hacer el relevo con otros compañeros e incorporarse a su turno de trabajo, sino que incluso tienen que "llegar antes".
Otra de sus exigencias es que haya "un cambio radical" en el sistema de trabajo de este colectivo profesional, pues ahora tienen "horarios prácticamente imposibles de cumplir". "Sabemos a qué hora entramos pero no cuándo salimos", argumentó Alonso, quien abogó por unos cuadros horarios "más orientados al control de la frecuencia de paso, que es además lo que más importa al viajero".
Respecto a las mamparas de seguridad, un elemento obligatorio desde 2008, dijo que los prototipos que ahora emplea la EMT --actualmente están instaladas en un porcentaje "mínimo" de la flota-- plantean problemas para el propio conductor, pues "sólo se abren desde dentro" y, si el profesional quedara "desvalido" a consecuencia, por ejemplo, de un golpe, un infarto o un incendio, "no se le podría socorrer".
El secretario general del SICAM también reivindicó una mayor presencia de inspectores en las líneas de la EMT tanto para velar por que la frecuencia de paso de los vehículos sea "óptima", lo que evitaría quejas y "percances" con los viajeros, como para proteger a los conductores. "El año pasado hubo apuñalamientos a conductores y hasta uno recibió un tiro en un buhometro", afirmó.
El SICAM fue el segundo sindicato más votado en las últimas elecciones sindicales internas de la EMT, por delante de los de clase, y tiene unos 700 afiliados.