Ciencia y tecnología

El valor de la investigación

MDO | Martes 21 de junio de 2011
La Conferencia de Consejos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Gobierno regional y la fundación madri+d para el conocimiento han organizado este martes el seminario internacional de valorización de tecnologías. Numerosos especialistas explicaron cuáles son los desafíos en el proceso de comercialización de la investigación realizada en la universidad.

La jornada fue organizada en la Fundación Canal y presentado por el director general de universidades e investigación de la Comunidad de Madrid, Jon Juaristi. El dirigente regional estuvo acompañado por Joaquín Leguina, presidente de la conferencia de Consejos Sociales, y Adriano García Loygorri, presidente del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Madrid.

Valorizar una investigación significa conseguir que esta responda a una lógica rentable económica y socialmente. En la actualidad, los modelos universitarios de investigación sufren el círculo vicioso de la financiación. Los científicos tienen dificultades para obtener el dinero que facilite sus trabajos. A su vez, al no publicar esos avances, no consiguen quién avale posteriores investigaciones. Por eso, son necesarias estrategias que conviertan en rentables los trabajos universitarios, con el objetivo de favorecer su transferencia al sector productivo. "El estatus actual de colaboración universidad- empresa no da más de sí. Es necesario importar experiencias nacionales e internacionales para fomentar, a medio plazo, fórmulas que faciliten el trabajo de los investigadores", explicó Leguina.

Un triángulo de beneficio social
Estos objetivos, que redundan en beneficio social, están integrados por un triángulo de agentes: la universidad, la administración pública y las entidades privadas. El papel de los consejos sociales universitarios pasa por tender puentes desde estos centros docentes hacia los dos actores del desarrollo económico y social. Según García Loygorri, la única forma de aportar beneficios a todos los ámbitos pasa por dar canales de financiación a los sectores de investigación con dos objetivos: convertir el trabajo de los profesionales en la clave del avance y establecer acciones para que los resultados científicos afecten al desarrollo económico y social, creando riqueza y, por extensión, empleo. Juaristi argumentó que la administración pública debe tener un papel clave en la actividad universitaria, garantizando la concentración y calidad de la oferta.

Sin embargo, los ponentes que sucedieron a los presentadores centraron su interés en la relación entre las universidades y las entidades privadas. Según explicaron, la referencia es Estados Unidos, donde la tasa de valorización es muy alta, a pesar de tener un grado educativo menor que en otros países. Es decir, la investigación como tal busca directamente un objetivo focalizado en la comercialización, por lo que cuenta con recursos financieros. De esta manera, aseguró Philippe Larédo, catedrático de la Escuela de Negocios de la Universidad de Manchester, se crean recursos tecnológicos que crean empleo y bienes sociales. En ese sentido, abogó por un cambio de modelo que contenga contratos trilaterales en los que la empresa, el laboratorio y el trabajador colaboren, siempre con apoyo público. También promovió la creación de oficinas de transferencia de tecnología y una colaboración universidad- empresa no centrada mayoritariamente en grandes empresas.

Centros de excelencia
David Secher, director de PraxisUnico aseguró que el fomento de la valorización permite aumentar la competitividad de las empresas y garantiza un éxito económico a medio plazo. El problema es que el científico tiene que comprender que necesita aptitudes de hombre negocios para poder trasladar al público sus hallazgos. Stepháne Michaud, directora de programas de BL- NCE y NCE, agregó que la instauración de centros de excelencia y la intervención del sector privado en la comercialización de las investigación, son los principales pilares de los nuevos modelos de colaboración que se están desarrollando en países como Canadá. Incidió en que es necesario construir redes de partenariado para fomentar la transferencia de nuevos estudios.

Brian More, director de Propiedad Intelectual en la universidad de Coventry, apostilló que el fracaso actual no se produce tanto por las carencias en el tramo de la comercialización, sino las derivadas anteriores del proceso de desarrollo. Este profesor consideró la necesidad de conocer los límites de cada proyecto, la opinión de los consumidores y el provecho de las ideas únicas y competitivas.

A lo largo de la jornada también hablaron numerosos especialistas sobre programas de apoyo privados a la transferencia tecnológica, y los valores de la experiencia y la excelencia en la investigación.