Pedro Fernández Vicente | Jueves 09 de junio de 2011
Se ha liado una buena en la izquierda. Resulta que IU ha permitido, en determinados municipios, la formación de gobiernos del PP, bien por apoyarlos o porque se ha abstenido. Es igual, el caso es que, por primera vez, IU no ha apoyado al PSOE contra viento y marea.
Una decisión impensable. Los socialistas siempre han tenido en la coalición de izquierdas un apoyo incondicional que les convertía en una sombra sin identidad. De izquierdas sí, pero ahora más o ahora menos, según el viraje interesado por el líder de turno o por las circunstancias de cada ayuntamiento o comunidad. Pues eso se acabó. La vieja idea de Anguita de conformarse en auténtica opción de izquierdas superando al PSOE, con identidad propia, parece que, años más tarde, empieza a florecer. Y lo hace en contra de la filosofía de la dirección nacional.
Está claro que IU, después de la etapa Llamazares, está evolucionando. Ahora es más autónoma, más democrática y más susceptible de ser aceptada y votada por amplios sectores de la población. ¿Por qué razón no puede pactar con el PP, sortear a los socialistas en un municipio concreto y convertirse en la auténtica alternativa de izquierdas? ¿Por qué tiene que estar a la sombra de otro partido y a la espera de que este quiera, o no, pactar? ¿Por qué no puede tomar la iniciativa e incluir sus propuestas electorales en un programa de gobierno democrático?
Hace mucho tiempo que pienso que IU se destruía sola con ese comportamiento y limitaba el desarrollo democrático del país, de todas las comunidades y de todos los ayuntamientos al mantener una actitud ilógica de no pactar, nunca, con los populares. El cambio de actitud era cuestión de tiempo y ha llegado. Algunos miembros de la coalición, los más evolucionados democráticamente, han tomado decisiones y con ellas están situando a IU en un punto de crítica y más tarde de exigencia que les llevará a buen término. Quizá ahora sea el momento de conseguir esa modificación en la ley electoral que tanto ansía y que le permitirá convertir en diputados y concejales los votos que recibe, esos que se pierden e impiden que IU tenga una representación de acuerdo con el número de votantes.
El PP gobernará ayuntamientos y quizá Extremadura con el apoyo de IU y eso ha de servir para obtener alguno de los beneficios necesarios para que la coalición salga de la sombra del PSOE en la que malvive a expensas de lo que haga o deje de hacer el otro, el que le impide una representación real. Si el PSOE va bien IU no y al revés.
TEMAS RELACIONADOS: