Emilio Martínez / DC | Miércoles 25 de mayo de 2011
Corrida de expectación, corrida de decepción. Se cumplió el tradicional aserto. Ni los bicornes que se trajeron los coletudos y empresa a medias, de pobre presencia y nulas casta y fuerzas, ni los espadas ofrecieron el espectáculo que reventó el graderíio del coso. Pero si Juan Mora y Manzanares se taparon por el pésimo juego de sus enemigos, el elegante modelo de Armani, un tal Cayetano, cosechó un nuevo suspenso mayúsculo en la cátedra. Y van...
Cinco toros de EL TORREÓN, y 2º, sobrero de CARMEN SEGOVIA, justos de presencia, mansos, descastados, muy nobles y flojos. 2º, JUAN MORA: silencio; ovación. JOSÉ MARI MANZANARES: silencio; palmas. CAYETANO: silencio; silencio con algunos pitos. Plaza de Las Ventas, 24 de mayo. 15ª de abono. Lleno con cartel de 'no hay billetes'.
La Fiesta es así de injusta. No descubrimos nada. Por eso un matador muy vulgar, pero muy vulgar muy vulgar, sigue de fiasco en fiasco en Madrid; sí, hombre, sí, ¿no recuerdan?. Un tal Cayetano Rivera Ordóñez. Un personaje dedicado a la moda en algún desfile que otro y a lucir palmito con los trajes de Armani, un personaje que acumula en sus genes y apellidos siglos de torería y la pierde con percal y flámula. Un personaje de las revistas del corazón y otras vísceras.
Se preguntará, querido lector, la razón de los párrafos anteriores con el primero; sí con el de la injusticia. Pues está claro: el tal Cayetano, que volvió a suspender en Madrid, pero que no volverá a examinarse en septiembre -léase en la Feria de Otoño- actuará en decenas y decenas de festejos ya conrratados a pesar de salir de Las Ventas con la amargura de la derrota.
Y otros que se han jugado la femoral e incluso han echado algún trofeo en su esportón o han dado una clamorosa vuelta al ruedo, pongamos que hablo de Iván Fandiño y Arturo Saldívar, se las verán y desearán para lograr contrataciones en abonos de otros lugares e incluso en corridas sueltas. Así es la vida; así es -o está o la han puesto sus manejadores- la Fiesta.
Corrida de Sorando rechazada
Porque en el tema ganadero, 'idem eadem idem'. Cayetano y su apoderado -el otrora de grato recuerdo por su artístico toreo Curro Vázquez-, en colaboración con la empresa, trajeron una corridiya infumable de Sorando para este festejo, y que fue rechazada por los veterinarios. En vista de lo cual apostaron por un encierro de El Torreón -encaste Domecq, claro- blandito, nobilísimo hasta el aburrimiento y con horchata en sus venas en lugar de sangre brava..
Ante sus respectyivos lotes, al menos Juan Mora y Manzanares, adalides del toreo con clase, apuntaron algunos detalles de oro puro, de muchos quilates...pero sdueltos, muy sueltos. Que si algún redondo por aquí,del alicantino, soberbio con la tizona; que si algún 'desmayao' y unos templados delantales por allá del extremeño y pare usted de contar con semejante material. Sin olvidar la buena brega y magníficos pares de rehiletes de Curro Javier, subalterno de lujo de Mananzares.
Para mala fortuna, además a Cayetano le correspondió en desgracia el único ejemplar con un punto de codicia, el tercero, con el que anduvo desangelado en las formas, mal por el pitón derecho y peor por el izquierdo. Una labor anodina y vulgarísima que todavía bajó más con el que cerró función, que encima le desbordó, Buen modelo este Cayetano, sí, en la pasarela. Buen modelo este Cayetano, sí... de pésimo torero en el ruedo. Y olé.
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