Opinión

Una noche para no olvidar

Sara Medialdea | Lunes 23 de mayo de 2011
Por muchas razones. El PP vivió un triunfo histórico, que a muchos les supo a anticipo. Lástima de la poco afortunada frase de Rajoy: "Mañana me pongo a trabajar". Sin comentarios. Alberto Ruiz-Gallardón estaba visiblemente contento; twitter ardía en comentarios. Los resultados de los líderes madrileños, muy buenos, en especial los de Esperanza Aguirre, que se reeditó a sí misma. Ruiz-Gallardón también superó el listón de la mayoría absoluta, aunque el desgaste de ocho años de gestión con mucha deuda y muchas obras se dejó sentir, en especial en sus bastiones más fieles.

Lo del PSOE es harina de otro costal: Lissavetzky pagó los platos rotos de muchos errores del Gobierno central de Rodríguez Zapatero; sólo así se explican unos resultados tan espantosamente malos que, incluso, superan a los del absolutamente desconocido Miguel Sebastián. Su capacidad para poner al mal tiempo buena cara, y su promesa de trabajar desde hoy mismo para y desde el Ayuntamiento, es sin duda una buena noticia para los madrileños. Lo de Tomás Gómez se veía venir, por todos menos —a juzgar por sus declaraciones de campaña— por él mismo. No sólo fue su primera derrota: el alcalde más votado de España durante varios comicios tuvo que ver también cómo en Parla, donde él obtenía porcentajes de apoyo de en torno al 75 por ciento, ahora apenas se llegaba a la mitad. Hasta Rafael Simancas obtuvo, como candidato a la presidencia regional, más votos en Parla de los que el 22-M recopiló Tomás Gómez.

IU ha recogido muchos votos y muchas ilusiones de los desencantados de la izquierda y aledaños. Un empujón de moral para un partido acostumbrado a luchar desde la trinchera, y que puede jugar un papel importante en tantas corporaciones locales. Inteligente, como siempre, la reflexión de su líder madrileño, Ángel Pérez: pidió una reflexión del PSOE y de su propio partido, ante la tercera victoria de Ruiz-Gallardón y su modelo de ciudad.

¿Y qué decir de UPyD? Desde una campaña prácticamente invisible para los grandes medios de comunicación, Rosa Díez se ha hecho su hueco. Y menudo hueco: entra con peso tanto en la Comunidad como en un Ayuntamiento tan emblemático como el de Madrid.  Unas nuevas elecciones son siempre una oportunidad de mejorar. Con distintas combinaciones de los mismos ingredientes, quizá el guiso resultante sea mejor.

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