Buzón

Carta a un ciudadano No Indignado

P. Salví López | Viernes 20 de mayo de 2011
Estimado señor, yo no sé quién es usted sin embargo usted parece saber muchas cosas de mi. Parece ser que soy un Ni Ni, un pseudomarginal, un perroflauta, un vago, un niño de papá, un ocioso y así hasta un número considerable de adjetivos calificativos... Lo cierto es que estos días me cuesta mucho encender la televisión o asomarme a la prensa o escuchar la radio en según que voces y palabras y no echarme a temblar de indignación.

Le diré quien soy yo, ya que a diferencia de usted no me atrevo a decir quienes son el resto de mis compañeros, si bien después de varias jornadas con ellos me atrevería a decir, que al menos son gente corriente que está cansada de que le tomen el pelo.

Soy una joven madrileña, inmigrante del norte de España, que Si estudia y Si trabaja. Tengo 29 años, una diplomatura una licenciatura y dos máster. Trabajo en una universidad y cobro como muchísima de la gente de este país un sueldo que apenas roza los mil euros.  Y fíjese que como le he dicho vivo en Madrid donde la vida no es barata precisamente..

Yo no he votado nunca, no me convence ningún partido, si señor, ninguno. Pero sí he leido mucho en mi vida,  lo que quizás contribuya a que mi visión de las cosas sea un poco más crítica y a penas veo la televisión.

Me gusta el Arte y en general todas las manifestaciones de la cultura humana, siento pasión por la música desde una sonata de Bach hasta Led Zeppelin, puede decirse que soy una  persona bastante ecléctica.

No he militado nunca en ningún partido, sindicato o grupo. Pero desde hace días me tiro a la calle para protestar. Yo, esa nini que se levanta a las seis y media de la mañana para coger el transporte público que la lleve a su trabajo que está a  40 kilómetros de donde vive, que comparte piso y posiblemente lo compartirá hasta el día que se muera porque no puede permitirse rentas que duplican su salario. Esa nini que al salir del trabajo y llegar a su casa 12 horas después de haber salido por la mañana, se pone unos vaqueros y unas zapatilla y se va corriedo con un bocadillo a Sol, esa NiNi que lleva toda la semana durmiendo tres horas cada noche, pero que se siente feliz al sentir que por fin algo está cambiando.

Y me ecuentro cada día con más gente, gente de todas las edades de todas las condiciones a la que nos une algo, el sentido común. El no poder aguantar más una situación insostenible. Yo no sé lo que verá usted al salir de su casa, yo me harto de ver a madres buscando ropa en la basura, a gente haciendo cola cuando los supermercados tiran la comida caducada, a personas en paro que no saben cómo vivir, me canso de ver a una generación de jóvenes sin futuro, que a pesar de lo que ustedes crean tienen mucho qué decir, me canso de ver como tiran por la borda nuestra vida, la de millones de ciudadanos.

Y por eso protestamos, no por un partido, no por una ideología, sino por principios. Porque estamos cansados, porque duele ver que nuestros padres los que tanto trabajaron y dieron su juventud para que nosotros tuviéramos todas las comodidades tengan que seguir ayudándonos porque no podemos independizarnos, y ver sufrir a un padre es algo doloroso. Igual que ver sufrir a un hijo, un hermano, un amigo..porque somos gente normal, esa que no tiene demasiado dinero ni es demasiado pobre, la gente de esa clase que políticos, empresas han destruido. Esa clase que está pagando una crisis que ni siquiera provocó, y la esta pagando a costa de sacrificar el futuro de toda una generación y el presente de millones de personas.
Y protestamos porque no podemos más, porque queremos dignidad.
Así que ciudadano no indignado, no juzgue, no escuche a los que no son nuestra voz, porque nuestra voz es la de todos. Porque como dijo alguien anónimo, tal vez seamos los hijos del bienestar pero no queremos ser los hijos del conformismo.