La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata popular a la reelección, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital y aspirante del PP a repetir en el cargo, Alberto Ruiz-Gallardón, se han dado este martes un baño de multitudes por el centro de la ciudad en un recorrido entre la calle Postas y el mercado de San Miguel.
Los dos dirigentes populares han dado este martes un paseo electoral en el que han concitado el interés de madrileños y turistas, que prácticamente les impedían caminar por la calle, requiriéndoles besos, fotos e incluso autógrafos.
Al poco de iniciar el paseo, Aguirre se ha metido en una conocida tienda de ropa de la calle Mayor, instando a Gallardón a acompañarle porque él tiene "muy buen gusto". Una vez dentro, el primer edil ha acabado
comprándole a la presidenta una camiseta blanca que Aguirre "no habría comprado porque es muy cara". "Es que Alberto es de una generosidad...", ha agradecido. Aunque al principio la presidenta dudaba un poco sobre la talla, la dependienta le ha tranquilizado diciéndole que "la puede cambiar". "Me la voy a poner para el cierre de campaña", ha prometido la presidenta, algo que a Gallardón le ha parecido bien porque cree que le dará "suerte".
Sin embargo, el gesto del primer edil ha despertado los celos del secretario general de los 'populares' madrileños, Francisco Granados, que le ha preguntado a Gallardón si no le iba
a comprar "unos pantalones" también a él. Por su parte, Ignacio González le ha sugerido al alcalde que le comprara algo a su jefa de Comunicación, que este martes celebraba su cumpleaños. Unos metros más adelante, al pasar por delante de la boutique de un conocido diseñador español, Aguirre ya ha optado por no entrar a echar un vistazo. "¡Uy! Aquí sí que no entro, que ya
se pasa de caro", ha exclamado.
"Estáis guapísimos"
Otra vez en la calle, de vuelta a los besos y los abrazos. "Estáis guapísimos", les gritaban algunos vecinos, que apenas dejaban trabajar a los periodistas por su afán de acercarse a los candidatos y transmitirle sus mejores deseos... o sus quejas.
Como uno de los jóvenes que anoche fue
desalojado de la Puerta del Sol, que ha aprovechado la coyuntura para reprochar a ambos políticos el desalojo "violento" de la Policía. "No culpe a la Policía", le ha recriminado el alcalde, antes de que Aguirre opinara que "ayer la manifestación era pacífica, pero el domingo no". "Yo también rechazo la violencia, yo condeno esas actitudes, pero ayer fuimos pacíficos hasta que entró la Policía con contundencia", ha replicado el joven.
Con el paso del tiempo cada vez se sumaban a la comitiva más vecinos, entre quienes los voluntarios del PP repartían chapas, globos, bolígrafos y propaganda electoral. "Es usted la última esperanza que tenemos", ha afirmado un espontáneo, justo antes de ponerse a tocar el '
Cumpleaños feliz' con una armónica a una señora que hoy celebraba su 89 aniversario.
Felicitaciones por Madrid Río al alcalde -"
Es usted infinito, es usted el mejor", le ha dicho un paseante- y deseos de buena recuperación a Aguirre. "Me alegro mucho de verla, está usted muy guapa. Quiero desearle mucha salud y que le vaya todo muy bien", le ha dicho un señor que, según le ha contado, también ha pasado por un trance similar.
Mercado de San Miguel
Por fin, la comitiva ha llegado al Mercado de San Miguel, donde les esperaban
Salvador Santos Campano y Arturo Fernández. En el interior, apelotonamientos en los estrechos pasillos y empujones por acercarse a saludar a Aguirre y Gallardón.
Así, durante una media hora los candidatos han preguntado a los comerciantes por cómo va el negocio con la crisis, y también han aceptado las tapas de
jamón, paella o secreto ibérico que les han ofrecido. Y como postre, una tarta Selva Negra y unas copas de champán que la candidatura municipal había encargado para brindar por la jefa de Comunicación.
Poco antes, un grupo de los
cooperativistas del Sureste que reclaman la simultaneidad de sus desarrollos, que llevan paralizados más de una década. "No estamos pidiendo limosna, sólo lo nuestro", explicaba una señora, justo antes de romper a llorar.