Por ello, el informe recoge que "el sistema de TOWS no alertó a la tripulación" de la persistencia de la avería y "la tripulación no configuró adecuadamente el avión para el despegue", pues no extendió los flaps a la posición de 11 grados y slats en MIDLE, tal y como correspondía.
Por último, señala que "la tripulación realizó las listas de comprobación sin la debida adherencia a los procedimientos operativos estándar, perdiendo con ello la oportunidad de detectar el error de configuración del avión". "En la cabina se produjeron actuaciones que agravaron la situación", recoge el informe.
Una cadena de errores
Algunas de las conclusiones sobre los hechos ocurridos atribuyen parte de la responsabilidad inicial al personal de mantenimiento, "que no llegó a identificar la causa de la avería y despachó el avión incorrectamente, acogiéndose al punto 30.8 del MEL". Del mismo modo, el informe cree que ese manual rector es "una documentación escrita de manera que induce a error o incertidumbre en relación con cómo se ha de actuar respecto de averías de calefacción de la sonda de RAT en tierra", agrega.
El informe de la CIAIC, dependiente del Ministerio de Fomento, ya apuntaba a que los técnicos de mantenimiento -uno de ellos imputado- revisaron el fallo y consultaron en el libro de equipo mínimo que indicaba que se podía despachar el avión con el calefactor del RAT inoperativo, con la única condición de que el vuelo no se desarrollase en condiciones de formación de hielo, por lo que procedieron a desactivarlo tirando su 'circuit breaker' correspondiente.
Asimismo, recalca qu el historial de accidentes producidos por causas similares a las del vuelo JK5033 no se había traducido en "medidas correctoras adecuadas y suficientes por parte de las autoridades aeronáuticas ni del fabricante del avión".
Las familias reaccionan
La Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 ha querido salir al paso de estas informaciones y recordar que, tras tocar "todas las puertas de colegios, profesionales diversos del transporte aéreo, asociaciones, colectivos y compañías aéreas" no encontraron peritos españoles dispuestos a realizar esta tarea. De esta manera, las familias justifican la contratación de un perito de nacionalidad francesa.
La Asociación ha recordado que trabaja "incansablemente" a través de la acusación popular, "aportando y presentando cuantas iniciativas sea conveniente", para conseguir "que no vuelva a ocurrir nunca más".