Juan José Fuente | Viernes 13 de mayo de 2011
Señor director:
Cuando el nivel democrático es bajo, las contiendas electorales se parecen cada vez más a las guerras y, como en ellas, la primera víctima es la verdad. Delito especialmente grave en los cargos públicos, que tienen otros resortes para vencer, y cuyas mentiras revelan el menosprecio que sienten hacia los ciudadanos que les eligieron.
Sobran, por desgracia, los “ejemplos” en esta campaña electoral. Baste recordar dos casos de enormes y repetidos embustes por dirigentes de distintas (¡!) tendencias. “La presidenta” Aguirre ha prometido “hipotecas a la americana”… para tener que reconocer después que no tiene competencias para ello; y, como otros de su partido, retoma infamias sobre el 11-M, ETA y el PSOE.
Por su parte, Zapatero ha tenido el valor, tras siete (7) años de gobernar, de afirmar que el paro es un problema “heredado”; llegando al increíble extremo de negar que él haya hecho recortes sociales y de calificar-en clásica proyección freudiana- de” bellaco” a quien lo sostenga; más que amortizado, está ya que apesta y daña gravemente a su propio partido.