Opinión

El precipicio de Montoro

Pedro Sánchez | Miércoles 11 de mayo de 2011
El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, ha amenazado con que España está al borde del precipicio. Desde hace poco más de un año, el Partido Popular viene vaticinando la intervención de la economía española, sin que ésta llegue a producirse. Pero ¿a qué tanta querencia del PP en convertirse en profeta de la catástrofe? Sugiero varias explicaciones:
 
Primera: los gritos y malos augurios del PP tratan de tapar su ausencia de propuestas. Hasta el momento, más allá de palabras huecas, las propuestas Ppopulares se desconocen. Al menos oficialmente. Aunque la patita ya la vienen enseñando: copago sanitario y educativo, reformas laborales "de verdad" (Rajoy dixit?!), sembrar España de centrales nucleares…en fin, todo un giro al thatcherismo de los años ochenta del siglo pasado.
 
Segunda: el PP quiere que España sea intervenida para que otros hagan lo que ellos harían si gobernaran. Los planes de ajuste de Grecia, Portugal e Irlanda a cambio de acceder a la ayuda financiera, son estremecedores. Las medidas conocidas del plan de ajuste del gobierno luso son el tijeretazo al gasto educativo y sanitario; con previsible despido de funcionarios, además de la congelación del 5% de su sueldo; el recorte de las pensiones; la subida generalizada de impuestos y el recorte drástico de las transferencias a los Ayuntamientos. La consecuencia del acceso de Portugal a la financiación internacional son dos años de recesión - según la previsión que hace el propio gobierno luso- y una subida histórica de la tasa de paro.
 
Hace justo un año, en mayo de 2010, España vivió una situación límite derivada de la caída y posterior intervención de Grecia que provocó la crisis de deuda soberana de la zona euro. Entonces el gobierno de Zapatero anunció importantes recortes que lograron embridar el déficit público y fortaleció, pese a las turbulencias, la confianza de los mercados financieros en la economía española. Fueron medidas duras: congelación de las pensiones -salvo las mínimas-, y el recorte progresivo del sueldo de los funcionarios. Medidas duras pero necesarias, y no implacables como las que se ven obligados a tomar los países intervenidos. El resultado es que España hoy ha abandonado la zona de riesgo y empieza a crecer, aunque sea levemente.
 
La economía española, gracias a la acción y determinación del gobierno socialista, despejó las dudas sobre su solvencia. Por un voto, en mayo pasado, conseguimos alejarnos del precipicio de Montoro, justo al que llevó y empujó la derecha portuguesa al buen gobierno de Sócrates.
 
La única diferencia entre la derecha portuguesa y española, es que la segunda no consiguió su objetivo mientras la primera sí. Un alivio para los españoles y una pena para nuestros hermanos portugueses.

TEMAS RELACIONADOS: