Madrid

Pactos por el empleo en el debate de Madrid

Enrique Villalba | Martes 10 de mayo de 2011
Los candidatos a la Alcaldía de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, Jaime Lissavetzky y Ángel Pérez tuvieron este lunes su primer encuentro electoral y el único televisivo, en Telemadrid. El diálogo fue más fluido que el encuentro regional y giró en torno a la generación de empleo, la deuda, el turismo y las políticas sociales. Todos plantearon un pacto por Madrid que genere puestos de trabajo. Un total de 146.000 espectadores, 29.000 menos que el domingo, siguieron el debate.

El debate entre los cabezas de lista al sillón municipal estuvo estructurado en un diálogo a tres bandas. Mucho más comedidos que sus compañeros y candidatos a la presidencia regional, que intervinieron este domingo, los aspirantes a primer edil chocaron en los temas aunque apelando más a las diferencias de modelo y a los datos. La dialéctica de los contendientes no se centró en repetir mensajes, sino en ofrecer propuestas para los ciudadanos y contrastarlas con las de sus homólogos. Todos se saludaron al finalizar el evento, que continuará en el siguiente debate por redes sociales el día 16 de mayo por la mañana.

Alberto Ruiz-Gallardón, con corbata roja (color simbólico de la izquierda) encaró el enfrentamiento preparado para atacar con datos a la batería que le tenían preparada sus contendientes. Desde la política de trazo gordo en temas de hacienda y economía hasta el último centro cultural de un distrito, el candidato a la reelección controló el flujo de información. No se le vio perder su guión salvo cuando esquivó hablar del gasto en el palacio de Cibeles.

La nueva sede municipal fue la razón del mayor resbalón de la noche, protagonizado por Jaime Lissavetzky. El socialista se denominó "un verso suelto del PSOE" al no gustarle el proyecto de del Ayuntamiento de Madrid al inmueble diseñado por Antonio Palacios, propuesto por su compañera de partido Trinidad Jiménez. Ruiz-Gallardón consideró de mal gusto la afirmación, al considerar que no debía atacar a alguien que había perdido unas elecciones internas en su propio equipo. Salvo ese percance, Lissavetzky estuvo correcto, a pesar de haberse hecho con las riendas de su formación en Madrid hace relativamente poco tiempo. Ángel Pérez se mostró serio y aportó un discurso bien tejido, basado en su política de conocer los barrios a pie de calle. Fue más allá de su ironía para atacar por igual al PP y al PSOE por sus políticas contra las rentas más bajas.

"Nos gusta Madrid. Creemos en ella, en sus potencialidades y su liderazgo. Incluso en la crisis. Con nuestras políticas de inversión hemos generado competitividad y hemos conseguido un retorno que genera empleo y riqueza. Tenemos que continuar por esa línea", explicó Ruiz-Gallardón. "Ustedes saben que si yo me comprometo a una cosa, la cumplo. Me comprometí a hacer la mayor ampliación de Metro de Europa y cumplí. También la M-.30. Me comprometo a crear 150.000 empleos y lo voy a cumplir, pero les necesito a todos para conseguirlo", concluyó.

Lissavetzky se puso al servicio de la ciudadanía, frente a un alcalde "que se ha olvidado de los ciudadanos". "Cambiemos el orden de prioridades. Propongo crear una ciudad amable en que quieran vivir todos. Que volvamos a estar orgullosos de nuestros barrios con seguridad, servicios públicos y buenas instalaciones. Esa es la obligación del alcalde de Madrid. No puede haber barrios visibles y otros invisibles", concretó.

Pérez quiso comenzar el leitmotiv de su discurso asegurando que concurre a las elecciones sin pactos previos ni malas relaciones que pongan en peligro las políticas buenas para los ciudadanos. "Creemos en un Madrid mejor, más desarrollado económicamente y más justo. No es un debate izquierda y derecha, sino de ciudadanía. Hay que vencer el escepticismo porque las decisiones de la política les afectan", aseguró. Y continuó: "No queremos cambiar solo los gobiernos. Queremos cambiar las políticas con la corresponsabilidad de la ciudadanía".

Economía, Empleo y Hacienda. El paro, la deuda municipal y la presión fiscal fueron los ejes sobre los que basculó la discusión, que estuvo marcada por las comparaciones entre la aportación municipal y la estatal a la riqueza de la capital.

El líder de Izquierda Unida concretó que en Madrid hay actualmente 251.900 parados. Los de larga duración se han multplicado por ocho desde 2007, de 12.000 a 103.000. 31 barrios de la ciudad tienen un 25 por ciento de paro. Criticó el anuncio de Ruiz-Gallardón de generar 150.000 empleos cuando ha amortizado entre 2009 y 2010 más de 1.600 funcionarios, paga 2.000 millones de euros a empresas privadas y genera desempleo con deuda a proveedores. Quitó méritos de generación de empleo a los ayuntamientos porque no es su competencia, aunque propuso estrategias de reactivación económica, como fomentar nuevos yacimientos de empleo: la industria, la atención a dependientes, nuevas energías, escuelas infantiles y cuidado de la ciudad. Para todo ello pidió la reactivación del pacto local y la financiación de la ley de Capitalidad, con lo que pretende  costear competencias impropias y realizar poíticas de reequilibrio territorial.

El candidato socialista aseguró que la capital tiene problemas como el desequilibrio económico y social, lastrado por la deuda, que se ha multiplicado por cinco desde que llegó Ruiz-Gallardón al Consistorio. "Hay que pensar como las economías domésticas, gastando menos de lo que se ingresa", aseguró. Acusó al actual regidor de reducir prestaciones sociales y servicios, no pagar a proveedores e incrementar la presión fiscal un 250 por ciento. La deuda por habitante, según el socialista, ha aumentado un 44 por ciento en el tramo estatal y un 340 por ciento en el local. Lissavetzky propuso un pacto por Madrid con políticos y agentes sociales para crear empleo basado en la competitividad, el conocimiento y los emprendedores. También concretó la necesidad de reducir gastos un 15 por ciento en la estructura municipal, eliminar la tasa de basuras y evitar el catastrazo.

Ruiz-Gallardón aseguró que el drama de los madrileños es el paro, a pesar de que la capital tiene un 13,8 de desempleo, 7 puntos por debajo de la media nacional. La razón de este diferencial, según el alcaldable, es que el municipio ha realizado políticas añadidas a las que ha realizado el Gobierno. Además, explicó que la deuda municipal es cinco veces inferior a la nacional para cada ciudadano y el pago de impuestos es ocho veces menor. De cada 100 euros que pagan los madrileños, 7 euros van a parar al Ayuntamiento y 56 al Estado. "Hacemos mucho más con menos, porque yo puedo demostrar en qué invierto el dinero" argumentó. Todo eso, según el líder popular, con una de las fiscalidades más bajas y un aporte a las arcas de la nación sólo inferior a la de comunidades autónomas como Madrid y Cataluña. Por último, defendió que la tasa de basuras fue un acuerdo de la Federación de Municipios y Provincias, y recordó que fue su presidente y alcalde de Getafe, el socialista Pedro Castro, el que tildó de "trogloditas" a aquellos que no aplicasen la tasa de basuras.

Movilidad, Transporte, Medio Ambiente. Madrid Río, la contaminación y la bicicleta protagonizaron este segmento del diálogo entre los tres candidatos. Aunque fue el cambio de estaciones de medición de la polución el que creó más conflicto, al contar esta con la autorización del ministerio de Medio Ambiente.

Ángel Pérez defendió el modelo territorial necesario frente al accesorio. Incidió en la necesidad de un centro con movilidad filtrada por los aparcamientos disuasorios, el transporte público transversal y las peatonalizaciones puntuales, no totales. De esta manera, pretende mejorar el medio ambiente. Criticó la obra del palacio de Cibeles porque no corría prisa y han gastado la mitad de lo que ha costado su adquisición y reforma, 240 millones de euros, en inversiones para los 128 barrios de la ciudad. Junto al río, la nueva sede municipal se ha llevado 900 millones de euros. "Madrid Río es el estanque de patos más grande de Europa", aunque faltan los 7 kilómetros que unen con Getafe y que están sin tratar. Propuso, como medidas medioambientales, la reserva de 3.500 hectáreas para hacer un anillo verde que reequilibre la ciudad, la flota verde de la EMT, la M-40 del Metro y la eliminación de torres de alta tensión.

Jaime Lissavetzky aseguró que la intensidad de tráfico ha aumentado en 24.000 vehículos día y la M-30 no tiene capacidad suficiente. Mientras, se incrementa la presión fiscal al automovilista y la EMT pierde viajeros al no apostar por el transporte público. La mitad de los kilómetros de carril bici construidos en la legislatura por los populares se han financiado con el Plan E, y 76 han quedado sin hacer. Todo eso, repercute en el medio ambiente. En una boina de contaminación que ha suscitado las críticas de los vecinos, el fiscal de medio ambiente y las autoridades europeas. Los socialistas proponen un plan de movilidad que recorte el acceso al centro, que cree una zona de bajas emisiones y que revise la fiscalidad de los vehículos menos contaminantes. También un plan de calidad del aire que evite cambiar de lugar las estaciones de calidad del aire para maquillar los datos de la polución. Otra de las propuestas estrella fue reducir en un carril por sentido el tráfico en la Gran Vía para ganar espacio para el peatón, el autobús y la bicicleta.

El candidato a la reelección presentó su balance de infraestructuras de los últimos 16 años. El PP ha creado 210 kilómetros de Metro frente a los 14 que creó el PSOE durante sus gobiernos regionales. Ha transformado la M-30 en un enorme parque estancial. Ha peatonalizado 5 millones de metros cuadrados y ha creado 155 kilómetros de carril bici, a los que va a añadir 500 con sus nuevas propuestas. Hizo revisión de los niveles de contaminación para demostrar que se ha reducido la tasa en todas las categorías, recordar que sólo se incumple en NO2 pero que se cumplirá en breve, y que el Ayuntamiento de Madrid fue autorizado por el Ministerio de Medio Ambiente para cambiar las estaciones medidoras de contaminación de lugar, según las especificaciones europeas.

Servicios Sociales. La política de vivienda y, de nuevo, el empleo, fueron consideradas como las políticas sociales prioritarias para los madrileños. Mientras, el líder de los populares defendió su gestión social.

El edil de IU asumió que la segunda política social tras el empleo es la vivienda. Propuso construir 2.000 viviendas protegidas al año para crear un parque público de alquiler que combata el mal acceso a la vivienda y la especulación. También solicitó unificar las agencias de alquiler de las tres administraciones y descentralizar en las juntas de distrito la gestión de las viviendas sociales. Cree que la rehabilitación es un agente generador de empleo y de mejora medioambiental. A cambio, mostró cómo, actualmente, la capital posee suelo calificado para construir 250.000 viviendas y se tienen PAUs a mitad de ocupación porque los precios de los pisos son inasumibles y se siguen usando como herramienta financiera. "Es una obligación contruir equipamientos a la vez que las viviendas y evitar desde la administración que no se den estafas como las del Cañaveral", agregó. Luego acusó al todavía alcalde de tener un trabajador social por cada 3.000 habitantes, no cumplir sus promesas de efectivos policiales y dejar sin abrir centros de día como el de la calle de Alhambra.

El ex secretario de Estado de Deportes aseguró que son los servicios sociales los que están pagando la factura de la deuda. El Área de Familia, según Lissavetzky, ha sufrido un recorte del 6 por ciento en los últimos presupuestos, sin que se dediquen verdaderos esfuerzos de deuda a cubrir este concepto. Sólo el Plan E, a su juicio, ha permitido paliar el déficit de servicios en este apartado. Mientras, explicó, el Gobierno ha estructurado un presupuesto con un 51 por ciento de gasto social, incrementando este un 1,5 por ciento, con respecto al año anterior. Por su parte, aseguró que realizará un plan municipal de envejecimiento saludable y construirá nuevos centros para estos ciudadanos. Por otra parte, criticó que hay 350.000 viviendas vacías y bolsas de chabolismo horizontal y vertical.

El primer edil indicó que el Gobierno municipal ha entregado, diariamente desde 2003, 4 viviendas protegidas, una tasa 3,5 veces mejor que la del Gobierno. La tasa de delitos de la ciudad ha disminuido un 20 por ciento mientras que en España se ha incrementado un 10 por ciento. Argumentó que el Plan E lo han pagado los ciudadanos con sus impuestos y que los madrileños han costeado con sus impuestos las obras de otras ciudades como Sevilla o Granada. En cuanto a servicios sociales, el popular se jactó de no haber reducido el presupuesto. Ha creado 39 nuevas escuelas infantiles, 83.000 teleasistencias y 113 centros de día. Mientras, el PSOE, según dijo, ha subido los impuestos indirectos y la luz, ha recortado el presupuesto para la acogida de inmigrantes, y ha generado 5 millones de parados.

Cultura y Modelo Social. La formación cultural descentralizada a los distritos gozó de mayor interés que los grandes proyectos que se han construido en la ciudad. La comparación de modelos ideológicos de ciudad chocó en el turismo como generador de riqueza.

"En Madrid es posible asistir a los mejores espectáculos pero no que un niño aprenda a tocar el piano en Vallecas", continuó el portavoz de Izquierda Unida. Consideró que es talento desperdiciado por la inhibición de los poderes públicos que no apoyan la creación. Pidió el uso de la estación de Príncipe Pío, de Tabacalera y del Beti-Jai como centros culturales participados, algo en lo que coincidió Ruiz-Gallardón, y la apertura de un teatro en Almendrales que lleva 10 años cerrado, a pesar de estar en perfectas condiciones. El socialista aportó la necesidad de un reequilibrio cultural para evitar el elitismo, mediante el fomento de la creación y la ampliación de la red de infraestructuras culturales. Anunció también que regresará la sede de la Alcaldía a la plaza de la Villa y que convertirá en un museo de ciencia y tecnología el palacio de Cibeles. El popular relató cómo han creado grandes contenedores culturales, así como 3 teatros, 6 bibliotecas y un circo estable, dotándolos de contenidos. "Hemos hecho cultura distrito por distrito", concluyó.

En el aspecto del modelo social, Pérez profundizó en la descentralización para facilitar la gestión y el reequilibrio territorial. Pidió recuperar los suelos de la ciudad que posee el Ministerio de Defensa desde la dictadura y los de Adif. Propuso también dinamizar el pequeño comercio y el empleo autónomo dando más facilidades a estos colectivos. La realidad del PP, esgrimió es que ha invertido en recuperar ejes comerciales abiertos una cuarta parte en cuatro veces más suelo que en Serrano. Lissavetzky continuó por el comercio, proponiendo calles mayores en todos los distritos y conexiones transversales para reactivar la vida de barrio. Explicó que el modelo territorial del PP es el de "una ciudad sin alma en el que priman las grandes superficies", como el modelo americano. Ruiz-Gallardón aseguró haber conseguido una ciudad más moderna y amable en la que se han creado zonas verdes y peatonales, y se ha mejorado el transporte. También aplicó esa vara de medir para demostrar el éxito en sus políticas de incentivo turístico, que han traído empleo y riqueza y que, unido al aeropuerto y a Ifema, representa la industria más potente de la capital.

Tras el debate, los candidatos se mostraron satisfechos del tono y del respeto con el que se produjo este diálogo.

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