Ángel del Río | Lunes 25 de abril de 2011
Se han cumplido escrupulosamente las dos previsiones principales para la ya finiquitada Semana santa: iba a estar pasada por agua y batiríamos el récord de turistas por estas fechas.
Pues bien, el tiempo ha sido caprichoso, desagradablemente caprichoso, y prácticamente toda la semana ha estado marcada por las lluvias, pero especialmente el jueves y viernes santos, que son los días en los que se concentra el mayor número de procesiones, la mayoría de las cuales no pudieron salir, produciendo frustración e impotencia, porque son muchas las devociones, las costumbres, las tradiciones que se depositan en cada paso procesional, y cuando se va al traste el trabajo de todo un año, las lágrimas afloran.
Pero el mal tiempo no impidió que las calles de Madrid estuvieran hasta la bandera de público. Se batió el récord de visitantes y eso se palpaba en cualquier punto de la ciudad, pero especialmente en el centro. Madrid es una ciudad atractiva, incluso bajo la lluvia. Es una ciudad que llama la atención, que cautiva. Madrid está hermosa y bien cuidada en primavera. En Madrid todo el año es plena temporada cultural, gastronómica, de ocio, comercial. La variada oferta de esta cuidad hace que la cifra de los de aquí que se marcha fuera en Semana Santa, se vea largamente superada por la cifra de los de fuera que vienen a la capital. Madrid siempre ha sido un buen reclamo turístico, pero ahora lo es más que nunca, porque ha subido el nivel adquisitivo medio de quienes nos visitan y de forma espectacular el número de pernoctaciones.
La capital de España es un foco de atención para el turismo de ocio y para el de negocios y en la medida que sepamos valorar ese turismo y difundir la imagen de ciudad por el mundo, seguiremos batiendo récords. Desde la Comunidad, desde el Ayuntamiento de Madrid se está haciendo un buen trabajo en este sentido.
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