Si un menor comete un delito con 13 años no tiene responsabilidad penal, sino que se le aplicará lo dispuesto en las normas sobre protección de menores previstas en el Código Civil y demás disposiciones vigentes. Sin embargo, si lo comete con 14 pasa a cumplir las medidas que le dicte un juez. Madridiario ha visitado Altamira, un centro donde se trabaja por la reinserción de los menores infractores más jóvenes.
El centro de ejecución de medidas judiciales para menores
Altamira "ha cambiado mucho" desde que en 2004 pasara a formar parte de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (
ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid. Al menos así lo ve el actual director,
José Ramón Riopérez, quien lleva en Altamira desde 1995: "Antes esto era territorio salvaje, pero ahora está todo muy controlado".
Ubicado en el distrito de
Ciudad Lineal, el centro es de
gestión pública y cuenta con 20 plazas para varones, aunque ahora solo hay 13 jóvenes, entre 14 y 16 años en régimen
semiabierto (permite a los menores disfrutar de la libertad en fines de semana alternos). Son chavales que en principio los delitos que han cometido no son excesivamente graves, lo normal es que sean robos con violencia o intimidación", explica Riopérez. "Suelen venir de familias más bien desestructuradas, con problemas de conducta tempranos y con mucho fracaso en el ámbito escolar", añade.
Altamira no está así especializado en ningún tipo de delito concreto como ocurre en otros centros de la ARRMI -
El Laurel en maltrato familiar,
El Pinar en delitos derivados del consumo de drogas, el
José de las Heras en violencia machista, etcétera- sino más bien en los que han delinquido a una edad más temprana,
los más jóvenes. "Es mucho más fácil reinsertar a un chico con 14 años que con 17, cuanto antes se les 'coja' mejor", dice el director.
Como en el resto de centros, aquí "la intervención está muy individualizada". "Antes de empezar con el proceso de reinserción se estudia cada caso y se elabora un programa de trabajo para adaptar los programas a la edad tan vulnerable que tienen.", afirma el director del centro. "Salvo casos muy puntuales, la mayoría de chicos acuden a recursos escolares externos", agrega. Además, cuentan con talleres de formación laboral, como por ejemplo el de carpintería, donde se elaboran objetos que más tarde se ponen a la venta en la tienda
'Paso a paso', situada en el Centro Comercial Alcalá Norte (
Calle de Alcalá, 414).
Hoy encontramos a
Michael (nombre ficticio) lijando una banqueta. Tiene 16 años y lleva uno cumpliendo medidas en Altamira. Cuenta que cuando dentro de cinco meses salga en libertad tiene pensado apuntarse a un grado medio de Electricidad. "Desde que llegué aquí he cambiado mucho. Antes era muy impulsivo y ahora pienso más las cosas. He aprendido a base de trabajo y también un poco a base de sanciones", comenta y añade que "nunca pensaba que iba a ser capaz de ponerme a lijar, encolar y hacer pedidos… y ahora gracias a mi maestro lo he conseguido aprender". Su maestro se llama
Ángel y confiesa que, por lo general, "el taller de carpintería 'engancha' bastante a los chavales".
Según datos de la Agencia, del total de menores infractores atendidos en la región el año pasado 3.216 cumplían la medida en régimen abierto y 774 en régimen cerrado. Este y otros programas están sirviendo para alcanzar resultados de reinserción "espectaculares" en la Comunidad de Madrid, que ya han alcanzado el
90 por ciento, lo que significa que solo uno de cada diez menores que pasa por algún centro de la ARRMI vuelve a delinquir.