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De nuevo en semifinales

Pedro Fernández Vicente | Jueves 14 de abril de 2011
El Real Madrid y el Tottenham jugaron ayer un partido sin historia para los blancos y con precipitación y errores para los ingleses. Al final ganaron los madrileños con la ayuda del portero Gomes.

El Madrid fue Inglaterra a jugar un partido de trámite en el que ya había hecho todo y lo único sorprendente que podía ocurrir es que el Tottenham le diera un susto, si no se tomaba en serio los noventa minutos que faltaban para pasar a semifinales.

Antes de jugar el partido no se podía dar por hecho la victoria porque esto es fútbol y este deporte nos ha enseñado a lo largo de la historia que no admite confianzas, pero los de Mouriño ganaban por cuatro goles de diferencia y eso es mucho.

Así que la consigna era enfriar el partido todo lo posible y las intenciones se vieron desde el principio. Se trataba de controlar el balón lo más lejos posible del área blanca y controlar la salida en tromba de los locales, apoyados en las dos alas rapidísimas, como son Lennon y Bale. Un gol en los minutos iniciales del partido podría dar confianza de cara a la remontada y complicar la victoria final del Madrid. El gran reto blanco era evitar las tarjetas porque cuatro jugadores estaba apercibidos, de hecho Carvalho, que vio la amarilla, no podrá jugar el primer partido de semifinales contra el Barcelona.

La estrategia no pudo resultar mejor. El Madrid era el único que llegaba a la portería enemiga en los diez minutos iniciales. Las oportunidades de los locales eran muy escasas y poco claras. Todas las jugadas se hacían de forma precipitada, con errores y en busca de faltas y penaltis que no eran y que el árbitro no pitó.

El Madrid no se tomó ninguna confianza y salió con cuatro defensas de verdad. Marcelo, más libre que de costumbre, por delante de Arbeloa. En el centro del campo Xabi, Khedira, Marcelo y Ozil y más en punta Cristiano y Adebayor. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos el Madrid consiguió su objetivo y se llegó al descanso con ese cero a cero esperanzador.

En la segunda parte, el Tottenham hizo tímidos intentos de apretar en la subidas por las bandas pero sin resultados positivos. El único tanto lo marcó en el minuto 50 Ronaldo, producto de un disparo lejano e inocente que se le escapó de las manos al portero y se metió lentamente como queriendo desesperar, aún más,  a los ingleses.

Se llegó al minuto noventa con alguna ocasión más para los visitantes pero sin mucho más que contar, salvo que el Madrid y el Barça llegan a la semifinales con dos victorias, una en campo propio y otra a domicilio. Es la hora de la verdad. Duelo en la cumbre entre españoles. Uno de ellos estará en la final.