Cristina Cifuentes | Martes 12 de abril de 2011
Dice Zapatero que se marcha para que el PP no le culpe a él de todos los problemas. Insensata reflexión del todavía presidente del Gobierno que, hasta el final del mandato, está obligado a asumir íntegramente la responsabilidad de su desastrosa gestión.
Sin duda alguna, José Luis Rodríguez Zapatero piensa que su renuncia lo exime de someterse a ninguna clase de juicio político. Pretende huir de las complicaciones, sin dar cuentas de nada, y dejarle a otro el “marron” de su pésimo mandato. Quiere seguir en el Gobierno, pero sin ninguna responsabilidad.
Lo cierto es que para la mayoría de los ciudadanos nada ha cambiado porque la situación sigue siendo la misma: cada vez hay más desempleados, padecemos una grave crisis económica, los sueldos son menores y los precios se han disparado. Esta es la realidad, por mucho que los dirigentes socialistas se empeñen en negarla.
En medio de todo esto, el anuncio de Zapatero supone un año de interinidad en la Presidencia del Gobierno, justo en el peor momento, cuando la crisis nos ataca con toda su virulencia. Como herencia envenenada deja un país al borde de la quiebra, desestructurado, con casi cinco millones de parados y muy negras perspectivas de recuperación.
Y es que el presidente Zapatero ha conseguido, como decía el príncipe de Salina en el Gatopardo de Lampedusa, “que todo cambie para que todo siga igual”.
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