Pedro Fernández Vicente | Lunes 04 de abril de 2011
El Real Madrid y el Getafe coinciden este fin de semana perdiendo en casa. El Real Madrid regaló la liga al Barcelona con un empate inesperado y el Getafe se aleja de la Europa League al permitir que el Valencia le remontase el 1-0 inicial de Manu del Moral. La jornada ha sido más feliz para el Atlético que ganó en el Reyno de Navarra
El Madrid y el Sporting jugaron un partido muy distinto y cada uno adaptado a sus pretensiones. Los blancos tenían la intención de mantener la distancia con Barcelona y esperar un favor del Villarreal y el Getafe aprovechar el factor campo para desplazar al Valencia de los puestos de Champions y acercarse ellos a los Europeos. Pero ni el Madrid ni el Getafe consiguieron sus propósitos.
Los madridistas no se imaginaban tantas dificultades para alcanzar el gol. Salieron al campo sin varios de sus jugadores más importantes como son Xabi y Marcelo. Tampoco jugaron Ronaldo y Benzema. Se puede decir que era un equipo de circunstancias, en cualquier caso, mejor que su adversario.
Tampoco era el día de la suerte blanca ni mucho menos. Todo se iba poniendo en su contra. Para empezar se anula un gol con ciertas dudas de si el balón había salido o no. Posteriormente hay un penalty a Di María que el árbitro se hace el distraído y no pita. Después el Madrid no tira a puerta ni una sola vez durante la primera parte. Como digo, todo en contra de los propietarios del terreno.
El Sportin de Gijón, hasta este momento, no sabía ni que existe el área del Madrid. Se limitaba a sujetar a los blancos y hacerlo bien. Tanto que en algunas parcelas del partido se tiene la sensación de que el Madrid no sabe como sobrepasar la primera barrera rojiblanca para llegar a la portería de Juan Pablo.
Después del descanso hubo alguna mejora que otra. Se quería ganar para no dar facilidades al Barcelona, pero los minutos pasaban y el gol no llegaba. Entre la falta de conexión y la de acierto en la portería, el marcador no se movía hasta que llegó una jugada por la izquierda del ataque asturiano y un pase hacia atrás de Cases que recoge muy acertadamente De las Cuevas, deja correr el balón con acierto y se lo pone a Casillas en el primer plano.
Era el peor momento del partido para meter gol, el minuto 80, desde el punto de vista de los propietarios del terreno, porque no quedaba tiempo para remediar lo irremediable. A partir de aquí corría hasta Mouriño que tenía tanta prisa que en un fuera de banda en vez de darle balón a Ramos casi lo saca él mismo para no perder tiempo. Pero cuando las cosas se ponen así ya se sabe que todo sale mal. Y así fue. El Madrid perdió el partido y dejo la liga servida.
Tampoco el Getafe tuvo su mejor día. El Valencia le dejó hacer y puso a un Teniente General llamado Soldado en la punta de ataque. El Getafe se tuvo que conformar en la dirección del equipo con Borja y Mosquera ante las ausencia de la jornada pero no se notó en exceso. Los primeros minutos del partido fueron de dominio local con un Manu del Moral en plan triunfador que en el minuto 13 ponía al Getafe por delante en el marcador. Los Azulones se las prometían muy felices en este momento del partido.
Felicidad y conformismo que llegaron hasta cubrir los primeros cuarenta y cinco minutos. Un tiempo en el que el Valencia había jugado mejor de lo que reflejaba el marcador. Pero el fútbol es así y hay que aceptarlo.
La segunda mitad empezó al revés de cómo termino. En la primera jugada, Soldado marcó el empate a uno. No se había cumplido ni siguiera el minuto uno y el marcador ya estaba en tablas. Y aquí empezó el recital del delantero centro valencianista, tomando como base el fútbol de Mata y Jonás que estuvieron muy acertados. Jonás fue precisamente el que sirvió el balón a Soldado para que este pusiera el marcador en 1-2 en el minuto 64. Mas tarde el propio soldado regatea a Marcano y se fabrica él solito un disparo al palo contrario que se convertía en el 1-3 y faltaban por llegar dos goles. En el minuto 78, de nuevo Mata envía un pase y Soldado marca su cuarto gol en un mismo partido. Exhibición del delantero Valencianista.
Cuando faltaban al menos de tres minutos para terminar el partido y con un resultado inamovible, Sardinero decoró el marcador con el segundo gol de los locales.
El Atlético de Madrid fue el único de los tres madrileños de primera división que ganó su partido en esta jornada y eso que jugaba fuera de casa y en el Reyno de Navarra, un campo difícil de puntuar. El partido se presentaba difícil por las ausencias de Agüero y Forlán que le quitaba pegada a un equipo que es capaz de lo mejor y de lo peor y ayer se vió. Diego Costa hizo olvidar a las dos puntas titulares.
El público se divirtió salvo por la derrota que eso en fútbol siempre deja un poso amargo, pero la tensión por el resultado y la las jugadas hicieron vibrar a los espectadores.
A los treinta minutos de juego Kike Sola finalizó una gran jugada de Osasuna y puso el 1-0 en el marcador. Poco pudo hacer De Gea, que ha sido el protagonista durante toda la semana por su posible marcha al Manchester. Entonces apareció Diego Costa, cuando solo habían transcurrido ocho minutos y empató el partido.
En la segunda parte el escenario fue muy similar al de la primera. La lucha por el control del medio campo fue la nota del encuentro. Los de Mendilibar salieron a por todas, como al empezar el partido y hubo varias ocasiones para desequilibrar el marcador pero chocaron con De Gea, sobre todo en una jugada con Soriano que pudo marcar por dos veces. Este segundo tiempo sirvió para que los de Quique crecieran y se fueran estirando poco a poco, mientras que Osasuna se empequeñecía. Consecuencia de esta situación fue que Diego Costa aprovechó una asistencia de Raúl y marcó el segunda tanto Atlético.
Un gol que arrugó más a los de casa y, de nuevo, Diego Costa, tres minutos mas tarde aprovechó una jugada de Suárez para rematar y poner el 1-3 en el marcador. Se podía decir que el encuentro estaba decidido pero en el 79 Nekounam aprovechó un penalti a favor de los de casa y situó el marcador en el 2-3 definitivo. Y eso que Reyes desaprovechó un penalty que, por cierto, nadie vio salvo el árbitro.
El Atlético de Madrid consigue tres puntos de oro para mantenerse en la lucha por Europa.