Madrid

Gallardón se reencuentra con las protestas de los bomberos

Le increparon durante la inauguración de la estación de Metro de Ópera

Ángel Calleja | Miércoles 23 de marzo de 2011
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se reencontró este miércoles con los bomberos de Madrid, cuerpo que lleva meses reivindicando mejoras en cada acto público del primer edil. Esta vez los pitos, gritos y abucheos al alcalde y a su concejal de Seguridad y Movilidad, Pedro Calvo, tuvieron lugar durante la inauguración de la nueva estación de Metro de Ópera.

Pese a la intervención de la Policía Municipal (que dirige el propio Calvo) para impedir a una veintena de bomberos protestar en la plaza de Isabel II, Gallardón no pudo esquivar las críticas como había hecho una semana antes en la inauguración del Metro a Las Rosas, cuando él y Esperanza Aguirre evitaron inaugurar un parque público en superficie para esquivar a estos y a otros colectivos.

Esta vez, diez bomberos bajaron a la estación y allí, armados con silbatos y sirenas, exigieron a los responsables municipales reformas en unos parques de servicio obsoletos, la dotación de material apropiado, una convocatoria de plazas que supla la falta de medios humanos y una regulación de sus horarios laborales acorde con las necesidades de la ciudad.

Esta demanda se viene repitiendo desde hace meses y ha llevado a los bomberos a exhibir en sus parques letreros en los que advierten a la población del número de bomberos que están de guardia en cada ubicación. Ello, acompañado de la frase ‘Madrid está en peligro’. Desde mediados de 2010, el alcalde de Madrid ha recurrido a distintas tretas para evitar a los bomberos (no publicar su agenda, avisar de sus actos públicos con escaso tiempo de antelación), que, pese a todo, continúan persiguiéndole. La situación desembocó el pasado 2 de febrero en la primera huelga de bomberos en la historia de Madrid, que se saldó sin efectos al decretar el Consistorio unos servicios mínimos del 100%

La plaza de Isabel II y la música
Esta no fue la única crítica que tuvo que aguantar el alcalde. Antes de entrar en la estación de Metro, una viandante le recriminó la reforma de la plaza de Isabel II, donde, como en el resto de las acondicionadas durante esta legislatura por el alcalde (Las Cortes, la Puerta del Sol, Callao, Soledad Torres Acosta y otras) abunda el granito. Ya en las escaleras, un músico callejero le gritó: "¡Este, este es el alcalde que no quiere que toquemos música en la calle, Alberto Ruiz-Gallardón!".

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