Los autillos que viven en la ciudad de Madrid sufren desde 1997 una extraña enfermedad que les llega a provocar la muerte. Brinzal acaba de iniciar un proyecto para averiguar las causas y poder conservar la población de estas rapaces nocturnas en la capital.
La productividad de esta especie en Madrid es prácticamente nula a causa de esta enfermedad infecciosa, según
Brinzal. En 1997 empezaron a llegar autillos enfermos al centro de recuperación de aves que tiene esta asociación en la Casa de Campo y, aunque hoy se ha mejorado su tratamiento, aún no se conocen las causas y, por lo tanto, no se puede mejorar su situación.
Brinzal llevaba tiempo buscando fondos para
desarrollar una investigación y finalmente, ha conseguido que la Fundación Biodiversidad y el Ayuntamiento de Madrid colaboren en ella. El objetivo del proyecto es realizar un muestro de ejemplares salvajes y estudios clínicos para describir y controlar la enfermedad, que afecta sobre todo a los ejemplares jóvenes. La patología consiste en la aparición de placas blanquecinas en la boca y el aparato digestivo, lo que provoca que los autillos no se puedan alimentar.
Cajas nido Para poder realizar el muestreo se colocarán 60 cajas nido especiales para autillos en parques de la ciudad de Madrid y su extrarradio, así como en ambientes naturales de provincias limítrofes. De esta manera, se podrá estudiar la diferente alimentación de los pollos fuera y dentro de la capital, pues se cree que la infección parasitaria puede proceder de las presas que comen.
Esta investigación, se complementará con estudios clínicos, ya que no se ha descartado que la enfermedad se deba a un cúmulo de causas. Se analizarán la exposición a contaminantes derivados del tráfico o de productos químicos, la presencia de virus en la infección, el estado inmunológico de las aves y la enfermedad parasitaria en cuestión. También se realizará un censo para poder conocer la evolución de la población en Madrid y se estudiarán su hábitat predilecto y sus destinos de migración postnupcial.
Excursiones La enfermedad ha llevado al centro de recuperación de Brinzal a unos 40 autillos en los dos últimos años, de los que un 45 por ciento ha sido liberado y el resto ha muerto. Si pueden ser tratados a tiempo, aumentan las posibilidades de curación.
El proyecto también incluye la realización de unas jornadas de divulgación de la especie, con talleres, excursiones o proyecciones sobre
este animal de
característico canto.