Diferentes circunstancias provocan que haya padres que no puedan o no quieran ocuparse de sus hijos y tengan que ser tutelados por la Administración. El 62 por ciento de ellos son acogidos por familias voluntarias mediante diversos programas. Uno de ellos es el acogimiento de urgencia, que permite a bebés recién nacidos disfrutar de la protección estable de un hogar hasta que se defina su nueva vida.
María José y Baldomero tienen dos hijos. Tienen claro que no quieren ser padres de nuevo. Sin embargo, les "encantan" los niños. A través de la televisión descubrieron que podían acoger menores por periodos no superiores a seis meses lo que les pareció "una buena alternativa". Tras buscar información en Internet, se pusieron en contacto con el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (
IMMF), organismo dependiente de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, dirigida por Engracia Hidalgo. Enseguida asistieron a una reunión dónde se les informó de todo el
procedimiento y los
requisitos a seguir.
De entre todas las modalidades con las que cuenta el
programa regional de Acogimiento Familiar, se decantaron por el
acogimiento de urgencia, destinado por lo general al cuidado de bebés por periodos muy cortos de tiempo (hasta que los prefesionales de los Servicios Sociales resuelvan su situación y adopten medidas de protección más estables, ya sea el regreso con su familia biológica, un acogimiento familiar permanente o una adopción).
Se convirtieron así en la quinta 'familia acogedora' por la vía de la urgencia de la región y con ellos arrancó la iniciativa. "A día de hoy ya son ocho las familias que han posibilitado que 28 bebés que entraron por primera vez en el sistema de protección hayan convivido de manera temporal en un ambiente familiar en vez de ingresar en una residencia infantil", informan fuentes de la Consejería de Familia.
María José es ingeniera, aunque no trabaja, requisito fundamental para poder formar parte del programa. "Puede que el que uno de los cónyuges no pueda trabajar sea uno de los requisitos más complicados, pero tiene su lógica. No tiene ningún sentido que acojas a un niño para luego tener que llevarlo a una guardería", explica Baldomero.
Y es que la disponibilidad para recibir a un menor desamparado debe ser absoluta. Como compensación, se les otorga una ayuda permanente de 13 euros diarios. Una vez que el acogimiento se efectúa se otorgan 25 euros al día para cubrir gastos. "Es suficiente", asegura María José."Se trata de dar lo suficiente, no más, para no correr el riesgo de que haya quien se meta en esto como forma de vida", apunta un portavoz regional.
Ahora el matrimonio cuida, junto a sus dos hijos biológicos, de una pequeña de tres meses. Es una niña y el quinto bebé que pasa por la casa. Dicen que es "muy buena". Ellos ya son expertos. La madre de acogida está convencida de que en una familia los niños "están mejor" que en los centros de menores. "Allí les cuidan bien pero no es posible darles la misma atención que se les da en una familia", añade el padre. Se trata, al fin y al cabo, de buscar el interés superior del menor.
Despedidas tristes
Cuando se conviven dos o tres meses con un pequeño, las familias reconocen que el momento de decirles 'adiós' para siempre es "difícil". "Yo prefiero no pensarlo hasta que no llegue el día, porque es verdad que después te da mucha pena, pero ya tienes que estar concienciada desde el principio", dice María José. Baldomero nos explica que cuando los niños se van se les prepara una bolsa con algunas cosas que les han comprado, un CD con fotos donde el bebé sale "solo" -para no interferir lo más mínimo en su futuro- y "un libro de vida" que consiste en un
power point impreso y encuadernado donde se hace a los futuros progenitores un resumen de las costumbres del pequeño.
A veces vuelven con sus padres biológicos -bien porque los padres que en un principio renunciaron a la custodia se arrepientan o porque las circunstancias que les llevaron a no poderse hacer cargo de ellos finalicen-, a veces con padres adoptivos y a veces con padres que se han acogido a la modalidad de
acogimiento permanente (cuando no es previsible el retorno inmediato del menor a la familia de origen o es difícil anticipar cuándo se va a producir).
En la actualidad, 550 familias acogen a menores tutelados por la Comunidad de Madrid con los que no comparten ningún vínculo biológico, lo que ha supuesto que
cada dos días una familia acoja un niño. A María José, Baldomero y sus dos hijos, la experiencia les ha dado "muchísima alegría y satisfacción".
Para más información sobre el acogimiento familiar consultar la web www.madrid.org o llamar al teléfono 902.024.499. También pueden dirijirse al la sede del Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) (Gran Vía, 14).