MDO | Jueves 24 de febrero de 2011
La historiadora del Arte María Teresa Fernández Talaya ha presentado su nuevo libro 'Madrid. La Moncloa', que narra la historia en imágenes de la residencia presidencial. En el acto intervino Carmen Añón, una de las mayores expertas en paisajismo, representante española en el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco y asesora de todos los presidentes del Gobierno en temas de la jardinería del Palacio.
Añón explicó que cada líder del Gobierno ha tenido sus antojos en los jardines. Suárez hizo una pista de tenis y Aznar una de pádel. Zapatero prácticamente no ha atendido este aspecto del Palacio, dedicándose a cambiar la decoración interior de las dependencias. Sin embargo, fue Felipe González el que se centró en las zonas verdes con más ahínco. Eso sí, hubo muchos mitos al respecto.
Al líder socialista, asegura Añón, no le gustaban los bonsais. Él quería tener un huerto para cultivar tomates y lechugas. El problema fue que le regalaron un naranjo en miniatura en un viaje oficial a China y todo el mundo comenzó a regalarle nuevos ejemplares pensando que era un enamorado de los bonsais. Tantos ejemplares recibió que hubo que habilitar otra zona de los jardines para esta actividad. Posteriormente, el ex presidente, que ya se aficionó a cuidarlas, cedió estos árboles al Jardín Botánico.