MDO/Efe | Domingo 20 de febrero de 2011
Decenas de familias que viven en la Cañada Real se han manifestado este domingo para pedir la paralización de los derribos de sus casas y denunciar el "pésimo trato" que reciben de las Administraciones. Según ha explicado Manuel Prada, uno de estos vecinos y miembro del grupo de trabajo de Comunicación, tres familias viven estos días bajo la "amenaza inminente" de derribo de sus casas y se suman así a las 10.000 que, según sus cálculos, están afectadas por los diferentes procesos abiertos de derribo en los sectores 3 a 6. Galería: 'No' a los derribos en la Cañada Real.
Este domingo, los habitantes de la Cañada Real han participado en un pasacalles que ha recorrido los tramos "más afectados" por la nueva normativa de desafectación y desde primera hora de la tarde celebran una fiesta 'hispano-marroquí'.
La Cañada Real, ha explicado Prada, es un barrio lineal en el que "todos nos conocemos, nos llevamos bien, nos ayudamos y la convivencia es, en general, muy tranquila".
Muchos de los vecinos son de origen magrebí que trabajaban en la construcción y que ahora están en el paro. Sus hijos -"más de 200 niños", según Prada,- van al colegio a Rivas Vaciamadrid, Coslada y Madrid, pero en cualquier momento se pueden quedar sin hogar.
Manuel Prada ha reivindicado para los "cañadienses" plenos derechos, dejar de estar estigmatizados -"sólo un 5 por ciento se dedica a la droga"- y paralizar los derribos de sus casas hasta la entrada en vigor de la nueva Ley.