Distritos

El palacio del tren se hace museo

Enrique Villalba | Jueves 17 de febrero de 2011
La Fundación de los Ferrocarriles Españoles tiene su sede en el Palacio de Fernán Núñez. Esta joya arquitectónica neoclásica ha sido centro de la vida social de la clase alta madrileña en el siglo XIX, primer Museo del Ferrocarril de España, sede del Ministerio de Transportes y de Renfe, y plató de cine. Madridiario ha tenido acceso a sus estancias, que la Fundación pretende musealizar.

En la última edición de La Noche en Blanco, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles decidió abrir al público el Palacio de Fernán Núñez. No esperaban mucha afluencia, al ser un edificio cerrado que no se prodigaba a ser visitado salvo invitación o en el Día del Tren. De repente, hubo sorpresa. Una enorme fila esperaba desde dos horas antes de la apertura para conocer los secretos del inmueble. 220 años de historia esperaban a los afortunados que pudieron entrar. La mayoría tuvo que quedarse fuera. La intención de la fundación es responder al interés ciudadano musealizando el complejo. Actualmente, el palacio se encuentra en proceso de catalogación de su ingente patrimonio.

La zona que se puede visitar, en grupo y previa cita, es la parte noble del complejo. La Fundación, el archivo histórico y la biblioteca ocupan el antiguo espacio de servicio. Otra ala está cerrada por problemas en la estructura, que Adif pretende recuperar. El palacio tiene dos entradas ilustres. La principal es la antigua cochera de caballos que está conectada por una escalera de mármol con ricos adornos y retratos de varios monarcas, a las estancias más importantes del inmueble.


Una reina con sobrepeso
La otra constituye el acceso familiar, marcado por una escalera de nogal sobre granito con alfombras de la Real Fábrica de Tapices. La decoración de todas las salas es neobarroca, obra de Joaquín Edo del Castillo. Pan de oro, porcelanas chinas, bronces de dorado eterno, lámparas de la Granja, frescos y relieves de madera de primer nivel son el decorado para algunos de sus tesoros.

La habitación principal del complejo y espacio donde se han grabado numerosas películas y series de época es el salón de baile. Posee un espléndido suelo taraceado acompañado de pinturas y esculturas mitológicas relacionadas con la música. Está coronada por un balcón donde se ubicaba la orquesta en las fiestas y carnavales que daban los duques, y a las que asistía hasta la reina Isabel II. Por desgracia, como tenía tendencia a la obesidad, la monarca se aposentaba en la sala anexa, que pasó a llamarse salón isabelino. Allí tomaba café y charlaba junto a su esposo y consorte, Francisco de Asís.

Árabes e israelíes
Junto al mismo se encuentran el comedor de los niños, decorado con motivos infantiles, cuyo suelo está siendo restaurado, y el de los duques. Esta última sala fue acondicionada con las piezas de una habitación expuesta en una Exposición Universal de París que el duque compró para sus aposentos. Bodegones y motivos de caza acompañan a los comensales. Anexos al mismo están el salón amarillo y el rosa. Cuentan con cartones de motivo goyesco y con los espejos originales del Congreso de los Diputados. El dormitorio de los duques fue transformado en el despacho de los ministros de Transporte y presidentes de Renfe. En su interior, se produjeron conversaciones árabe-israelíes de Madrid de 1991.

El patio de comunicación, que ha servido de espacio para exposiciones y conciertos, posee una estructura metálica acristalada en el primer piso que fue utilizada como vivero. Posee un patio ajardinado con fuente que cuenta con un magnolio considerado Bien de Interés Cultural. Posee también túneles que fueron utilizados como bodega y que, según cuenta la leyenda, llevan al Convento de los Jerónimos.

Esculturas de ida y vuelta
Un presidente de Renfe enriqueció el complejo con relojes históricos de varias estaciones ferroviarias del país, constituyendo una de las coleccciones más importantes de Europa. Entre sus piezas más importantes, se encuentran los del vagón real de Isabel II, que contaban con barómetro. En cuestión de pintura, la pieza más importante es un cuadro de la Escuela Francesa titulado 'Jacob y Rakel', cedido temporalmente por el Museo del Prado. En escultura, 'El domador' de Marioton, que fue vendido por los duques al abandonar el palacio y recuperado por Renfe de manos de un anticuario.

Carlos Gutiérrez de los Ríos, séptimo duque de Fernán Núñez, encargó al arquitecto Antonio López Aguado en 1790 la construcción de un palacio neoclásico en la calle de Santa Isabel. El proyecto suponía un reto por la orografía del terreno. 11 años después, y tras 9 de obras, el notable entraba a vivir con su familia.

Destino ferroviario
En 1848, el Conde de Cervellón, esposo de la única hija del duque, remodeló la residencia, ampliándola y dotándola de carácter neobarroco italiano. En esta época, triunfa en la alta sociedad madrileña por sus fiestas María Pilar Loreto Osorio, III duquesa de Fernán Núñez, hija del conde y esposa del hijo del Príncipe Pío de Saboya. Parece que el palacio estaba destinado a acercarse al mundo ferroviario de una manera u otra. Las fiestas en la residencia fueron muy famosas hasta la dictadura de Primo de Rivera.

En el estallido de la Guerra Civil, la familia de los duques no estaba en la residencia. Fue tomada por la CNT y las Juventudes Socialistas Unificadas para convertirla en espacio de debate. Los Fernán Núñez huyeron a Londres y no regresaron hasta mucho después. Entretanto, Mercedes Anchorena y Uriburu, duquesa viuda, vendió por 1,25 millones de pesetas el palacio a Carlos Botín de Polanco, presidente de la Compañía Nacional de Ferrocarriles del Oeste de España y Red de Andaluces. El Instituto Nacional de Industria absorbió al anterior.

Renfe se creó en 1941 y dedicó el complejo a sede de la Fundación. Los presidentes de Renfe cuidaban el complejo hasta extremos insospechados. De hecho, Gonzalo Fernández de la Mora, casi lo consideraba como su mujer más querida. En 1967 fue convertido en el primer Museo de Ferrocarril de España, con maquetas a escala de los modelos más famosos. El espacio era muy limitado para este cometido y en 1984, el museo se trasladó a la estación de Delicias. Antes, Renfe ya había dejado de utilizar el palacio nada más que para reuniones del consejo de dirección. En 2002 se rehabilitó la fachada y se concluyó el cerramiento y recuperación de los patios. En 2005, la infraestructura pasó a manos del Administrador Ferroviario (Adif), que quiere dar a conocer la antigua casa de los Fernán Núñez como la joya de la corona del patrimonio ferroviario español. Todo un palacio del tren.