Nino Olmeda | Sábado 12 de febrero de 2011
El secretario general del PSM y candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, al que se le puede dar caña por la poca sensibilidad a la hora de hacer democráticamente las listas electorales y por la pose de cierta chulería que ofrece como autónomo dentro del socialismo español, para dar la sensación de que planta cara a Zapatero, ante el que se postra cuando hay que hablar de política y no del reparto de puestos entre los que se han abonado al 'cómovalomío.com', anunció días atrás el fichaje de Carla Antonelli, actriz, transexual, pero sobre todo una persona que, siendo diferente, se bate el cobre por defender el derecho a la diferencia.
Seguro que, a partir de mayo, será diputada de la Asamblea de Madrid, porque ocupará en la lista del PSM un puesto cercano al número 1: Tomás Gómez. Nada que decir a este nombramiento, todo lo contrario, agradecer la llegada de alguien que tiene algo concreto que defender, más allá de las siglas que le han elegido y al que le ha colocado. Miles de personas diferentes se sentirán representadas por Carla, que lo es porque lo lleva siendo desde que decidió que su cuerpo pedía a gritos algo que no se veía pero que estaba en su ser más íntimo. Y ya está, pero no, porque el bipartidismo ha modelado un sistema en el que sólo se puede estar a muerte contra el otro para reafirmar su compromiso con el uno.
Está muy extendido el modelo de conservador o progresista que no admite más que la descalificación total de lo que hace o expresa el contrario. Eso es un cáncer a extirpar porque no hay que permitir que ningún mal se extienda hasta idiotizar al ciudadano.
Un idiota es un engreído sin fundamento para ello. Y un engreído, alguien demasiado convencido de su valer. ¿Alguien puede estar convencido de que lo que dice vale para algo cuando se mofa de que un transexual se siente en el mismo Parlamento que los llamados normales y demócratas? Puede ser. También que se pueda decir que, como ha sido el PSOE el que ha propuesto a una persona diferente ir en su lista electoral, mejor haber elegido un enfermo de Sida o con síndrome de Down. Todo contra el PSOE o contra el PP no vale. Pero los medios no parecen opinar lo mismo. Ellos también, en su gran mayoría, son de unos u otros y no saben hacer nada mejor que buscar argumentos falaces para descalificar todo lo que venga de la otra acera.
Libertad, también de expresión, hasta para equivocarse, pero sin la obligación de contribuir a la idiotización de la sociedad. Nadie se considera un idiota completo, pero mitad y mitad...
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