Opinión

El aire de la calle

Celia G. Naranjo | Miércoles 09 de febrero de 2011
Por segundo día consecutivo, los madrileños han vuelto a ignorar al Ayuntamiento y han utilizado en masa su vehículo privado. El tráfico sigue creciendo, la contaminación también, y la lluvia no está pero se la espera cuanto antes. Más o menos, para el sábado. Mientras tanto, los deportistas siguen corriendo por el Retiro o por el paseo de Recoletos, una de las zonas más afectadas por la polución, como si nada.

¿Se habrán vuelto todos locos? ¿Vivirán los madrileños de espaldas a los esforzados medios que, como nosotros, nos hacemos eco de esas alertas para que velen por su salud? No creo. Más bien parece que los habitantes de esta ciudad están tan acostumbrados a llevar la boina sobre sus cabezas que les da igual ocho que ochenta microgramos de NO2 por metro cúbico. Ellos hacen su vida, y la vida madrileña es lo que tiene.

Así que, si los propios ciudadanos pasan olímpicamente de la contaminación, no esperaremos que los políticos adopten medidas drásticas para limitar el tráfico. A ellos les bastará con recomendar a la población que deje el sacrosanto coche en casa... y si no hace caso, pues que llueva, que llueva.

Estos días me viene a la cabeza otra canción, no menos popular, de los Delinqüentes. Cuando llega el estribillo, respiro hondo y empatizo con el 'sin techo' del que habla la letra. Y es que el aire de la calle de Madrid huele más que nunca a goma fresca. Yo lo asumo, me lo fumo y, si puedo, me escapo por la cuesta. Porque a esta ciudad, a veces, no hay quien la aguante.

TEMAS RELACIONADOS: