Trece familias residentes en el poblado chabolista de Santa Catalina (Puente de Vallecas) han sido realojadas tras los 29 derribos efectuados este martes en el asentamiento. La idea es que en los próximos meses el lugar quede completamente desmantelado. Madridiario ha acompañado a una familia hasta su nuevo domicilio.
Rocío y Lolo hoy están felices. Después de catorce años, por fin le han dicho adiós a su chabola de Santa Catalina. Se mudan, con sus tres hijos, al primer piso de una concurrida calle de Carabanchel. La vivienda pertenece al Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), organismo regional que trabaja por la integración de familias que viven en alguna de las 850 chabolas -según datos del Servicio de Apoyo para el Control del Chabolismo- que aún quedan en la Comunidad.
"¡Adiós a las ratas y a las goteras!" gritaba Rocío emocionada ante la puerta de su nueva casa. Antes, entre los escombros del asentamiento, había contado que desde que se casó vivía en Santa Catalina "pasándolo muy mal": "Sin luz y sin agua caliente hemos estado aquí pasando mucho frío, con los niños siempre malos. Ahora nos va a cambiar la vida por completo".
Su nuevo piso es muy humilde. Tiene tres habitaciones pequeñas, baño, cocina y terraza. No tienen calefacción y hoy todavía no funciona la luz. Pero no parece importarles. "Cualquier cosa es mejor que estar en la chabola", comenta Rocío mientras su hija pequeña, Soraya, corretea sin parar esquivando a periodistas y trabajadores sociales por las estancias de la casa.
Su familia ya es la número 67 realojada en el poblado. Ahora solo quedan 33, que cumplen los
requisitos, a la espera de que sus futuras viviendas estén disponibles. El director gerente del IRIS,
Javier Ramírez, que estuvo presente durante este último derribo, afirmó que la entidad ya "lleva 10 años trabajando en el núcleo" y añadió que ahora las familias "dejan sus chamizos para integrarse con el resto de la sociedad como ciudadanos, con plenos derechos pero también con obligaciones".
Ramírez explicó además que, una vez realojados, el IRIS realiza un seguimiento individualizado para cada familia para garantizar el éxito de su integración social y vecinal. En este sentido el director gerente del Instituto recalcó que "solamente el 3 por ciento no consiguen integrarse".
Erradicar el chabolismo
La desaparición completa de los poblados de la capital está fijada en 2012, de acuerdo al
convenio firmado en octubre de 2008 entre Comunidad y Ayuntamiento, con un presupuesto de
110 millones de euros. El convenio se firmó con el propósito de desmantelar
El Cañaveral (ya concluido),
Santa Catalina y
Las Mimbreras (en proceso) y
El Ventorro (comenzará al terminar los dos anteriores).
Desde la creación del IRIS en el 98, cerca de 2.000 familias han sido realojadas, desmantelando núcleos como
La Celsa,
La Rosilla y
El Salobral.