MDO/Efe | Domingo 30 de enero de 2011
Un enfermero del Hospital Ramón y Cajal de Madrid ha sido hallado muerto en la madrugada del sábado al domingo en su domicilio, desnudo y tapado con una alfombra, ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. El cadáver de Ángel Luis G.D.R., de nacionalidad española, se encontraba tumbado de lado en un dormitorio de su domicilio en la calle de Ríos Rosas número 25 y presentaba varias heridas, al parecer de arma blanca.
El cuarto estaba revuelto y lleno de sangre, lo que indica una muerte violenta, mientras que el resto de la casa se encontraba en perfecto orden.
La Policía acudió al piso, junto a los Bomberos, tras recibir, sobre las 7,20 horas de este domingo, la llamada de una doctora del Ramón y Cajal preocupada porque no podía localizar a un integrante de su equipo, que estaba de guardia en su casa, para atender una urgencia.
Según la doctora, se trataba de un hombre muy responsable y esta conducta era absolutamente inusual en él. Ante la falta de contestación al teléfono y al timbre de la vivienda, la Policía, que mantiene la investigación abierta, decidió acceder al piso con ayuda de los Bomberos.
Una vez dentro, se encontraron el cadáver del hombre, en posición de cúbito lateral, desnudo, tapado con una alfombra y con varias heridas, al parecer de arma blanca. Este último extremo, no obstante, deberá ser confirmado por la autopsia.
La víctima, según han informado fuentes próximas a la investigación, es un enfermero que trabajaba en el hospital Ramón y Cajal. Tenía 52 años y era natural de Mérida. Según han precisado fuentes de este centro hospitalario, Ángel Luis G.D.R estaba en la actualidad adscrito a la Unidad de Hemodinamia del Servicio de Cardiología del hospital.
Durante su larga trayectoria profesional en este hospital había llegado a desempeñar el cargo de supervisor en Urgencias, según las mismas fuentes. El cadáver de Ángel Luis G.D.R, ha sido trasladado al Instituto Anatómico Forense de Madrid.
Una persona trabajadora y ordenada
En el lugar del suceso, en el número 25 de la céntrica calle de Ríos Rosas de la capital, permanece una amplia dotación policial y por el mismo han pasado durante las últimas horas algunos familiares y compañeros de la víctima.
Entre los vecinos, los familiares, los amigos y los compañeros de la víctima el mutismo era absoluto, y algunos se han limitado a señalar que era una persona muy trabajadora, muy ordenada y que llevaba una vida absolutamente normal.
Alguno de sus compañeros ha apuntado que la víctima era una persona muy centrada en sus amigos, y aficionada a la moto, a salir a cenar con sus compañeros y amigos y al cine.