Opinión

Gallardón y la contaminación atmosférica

Daniel Sánchez | Viernes 21 de enero de 2011
Hace ya mucho tiempo que desde todos los foros, entidades y personas preocupadas por la situación de mala calidad del aire de Madrid se venía pidiendo una urgente intervención por parte de los responsables políticos del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid. De los primeros por motivos obvios, porque son quienes tienen en su mano conocer lo que pasa y cambiar lo que haya que cambiar para mejorarlo. De los segundos, porque la Comunidad de Madrid tiene la responsabilidad de cuidar de que los ayuntamientos cumplan con sus obligaciones y si no lo hacen, sancionarles y tomar medidas, cosa que solo hace el Gobierno Aguirre cuando los municipios son de signo político distinto al propio.

Se les decía a Gallardón, Botella y su equipo de Medio Ambiente que los niveles alcanzados por las estaciones de medición superaban los umbrales establecidos por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud. Y respondían: no se supera ningún límite y si se superan son en momentos puntuales. Y hacían: cambiamos de zona las estaciones y problema solucionado. Se les decía a Gallardón, Botella y a su equipo de Medio Ambiente, que el principal causante de la situación son los coches que entran en la ciudad y que era urgente acometer medidas de control de este tráfico. Respondían: las superaciones se corresponden con intrusiones de aire sahariano. Vaya, que la culpa era de otros, no de nosotros.

Se le decía a Gallardón, Botella y su equipo de medio ambiente, que los problemas respiratorios, sobre todo de niños y ancianos, se agudizaban con el aumento de la contaminación. Que más de 1.000 muertes todos los años podrían ser evitadas si controlábamos los agentes causantes y fundamentalmente el tráfico de coches, especialmente los que funcionan con gasoil. Y la respuesta era: No hay estudios. Es ser catastrofistas. Sin embargo la evidencia ha ido minando los cimientos de una argumentación tan poco fiable científicamente como absolutamente ridícula cuando uno miraba hacía el cielo y observaba como la boina negra envolvía las torres del la antigua ciudad deportiva del Real Madrid.

Ahora la señora Botella reconoce que los límites se superan, no de forma puntual, sino sistemática y no ha servido de nada ocultar las estaciones de medición o buscar un lugar “apropiadamente limpio”. Solo las estaciones que se encuentra en parques no dan problemas, faltaría más. Conclusión: hasta ahora el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid nos estuvo mintiendo pues sabían que los datos no eran los que ellos daban.

Ahora la señora Botella reconoce que van a tener que pedir una moratoria para el cumplimiento de la Directiva europea de Calidad del Aire porque es imposible cumplirla en Madrid y reconoce que ello habría que reducir el tráfico de vehículos un 50%. Por lo tanto sabía la señora Botella la causa y sabía la señora Botella la solución ¿Por qué no empezó a hacer algo en 2007, por ejemplo? Si lo hubiera hecho, de forma gradual pero continua, de forma moderada pero decidida, a lo mejor ahora no haría falta pedir moratorias, no sería “imposible” reducir el tráfico (ya se habría reducido) y sobre todo más de 3.000 madrileños y madrileñas (1.000 por año) no habrían visto empeorar su estado de salud hasta niveles irreversibles.

Todo han sido mentiras desde hace años. Ahora que no se escondan el señor Gallardón y la señora Botella. Sabían lo que tenían que hacer y no lo han hecho porque no han querido. Es necesario otro aire para Madrid. Es necesario y sobre todo es posible cambiar las cosas. Es solo cuestión de querer hacerlo y de pensar en el interés de todos y no en el de unos pocos.

Daniel Sánchez Gutiérrez es Coordinador de la Organización Sectorial de Medio Ambiente del PSM-PSOE

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