Sucesos de Madrid hoy

Desmantelado el mayor laboratorio de cocaína en Europa

En prisión 20 presuntos miembros de la red

MDO/E.P. | Martes 18 de enero de 2011
La Policía Nacional ha desmantelado en Madrid el considerado como el mayor laboratorio de cocaína de Europa en una operación en la que han sido arrestadas un total de 25 personas. Según fuentes policiales, Lauro Sánchez Serrano, un destacado propietario de gimnasios y bares de copas distribuía la droga del laboratorio.

Se trata del mayor y más sofisticado laboratorio clandestino de cocaína conocido hasta hoy en Europa. Tras casi dos años de investigación, los agentes han precintado esta instalación, justo antes de su puesta en funcionamiento.

Los detenidos, de nacionalidad española y colombiana, fueron arrestados en la localidad de Valdemorillo así como en Madrid. Entre los arrestados figura Lauro Sánchez Serrano, un conocido empresario de la noche madrileña, propietario de locales de copas, restaurantes y gimnasios.  Este grupo empresarial se dedicaba a distribuir las sustancias estupefacientes y canalizar los beneficios a través de un entramado financiero para proceder a su blanqueo. Fruto de ese blanqueo, dicho grupo poseía bienes tasados en más de 50 millones de euros.

Fuentes de la investigación afirman que el empresario distribuía, a través de su red de negocios de ocio, la droga elaborada en este laboratorio. Para ello, contaba con la colaboración de dos hermanos, dueños de un taller de Paracuellos del Jarama que, por medio de otros contactos en toda España, repartían la cocaína.

El empresario incluso intentó introducir dos barcos con sustancia estupefaciente desde el extranjero, aunque finalmente ambos envíos fueron frustrados en su origen y no llegaron a costa española. Esta circunstancia obligó al grupo a buscar otras vías de financiación, y eso les llevó a contactar con el grupo de narcotraficantes que regentaba el laboratorio desmantelado, y cuyos cabecillas eran los hermanos citados y dos ciudadanos españoles. En la misma operación han sido detenidos dos hermanos, responsables del bufete de abogados Rodríguez Casas de Madrid que, al parecer, se encargaban de blanquear el dinero procedente de la venta de la droga.

Armas, dinero y coches de lujo
Agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional actuaron en la madrugada del pasado 7 de noviembre entrando en el laboratorio de Villanueva de Perales y detuvieron a las cinco personas que se encontraban en él: un español y cuatro colombianos. Estos últimos eran los responsables de instalar técnicamente el equipamiento y material del laboratorio. La instalación estaba protegida por todo tipo de medidas de seguridad, algunas de ellas desconocidas por los agentes. En el laboratorio se encontraban más de 33 toneladas de productos precursores.

Durante la operación, bautizada con el nombre de 'Colapso', los agentes se incautaron más de 300 kilos de cocaína lista para su distribución, 33 toneladas de productos químicos, 2.000.000 euros en efectivo, armas, vehículos de lujo, más de 470 teléfonos móviles, y bienes y activos financieros inmovilizados por valor de 50 millones de euros.

La operación concluyó con 25 detenidos, de los cuales 20 han ingresado ya en prisión. Trece de ellos son miembros del grupo de narcotraficantes, dos son miembros del bufete de abogados, mientras que el resto eran pequeños distribuidores y miembros del grupo empresarial liderado por Lauro Sánchez Serrano.

La delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Amparo Valcarce, ha destacado el "éxito policial" del desmantelamiento del laboratorio de drogas. La delegada del Gobierno en Madrid ha señalado que es una operación "importantísima" de colaboración de Policía Nacional y Guardia Civil. A su juicio, es "una excelente noticia" y es "un éxito policial importantísimo". "Ha supuesto más de dos años de investigación de agentes de la Guardia Civil y Policía Nacional", ha destacado para indicar que ya hay "detenidos puestos a disposición judicial".

Obsesionados con la seguridad y supersticiosos
Una de las características del grupo era su celo por la seguridad. Disponía de expertos en medidas destinadas a eludir la acción policial. Entre otros sistemas, usaban una extensa infraestructura de inmuebles con complejas 'caletas' o huecos de difícil detección al abrirse mediante mecanismos construidos al efecto en armarios dobles, por lo que para la realización de los registros fue necesaria la participación de especialistas del GOIT.

Otras medidas para extremar la seguridad eran el empleo de 'escoltas' que continuamente daban cobertura a sus integrantes, tanto en su actividad delictiva como en su vida cotidiana. Además, utilizaban otros medios técnicos como micrófonos direccionales o gafas con las lentes cubiertas con cinta aislante negra, halladas en buena parte de los vehículos utilizados por la organización y que eran de obligada utilización para el acceso a los pisos de seguridad y al laboratorio por el personal asociado al grupo.

Otra de las curiosidades que rodeaban a todo este entramado es que, según la Policía, una de las cabecillas del grupo estaba obsesionada en consultar con diversos 'santeros' todo lo relacionado con su negocio ilícito, hasta el punto de llegar a realizar rituales en los que procedía al sacrificio de animales.