Opinión

Ataques a la democracia

Pedro Sánchez | Lunes 17 de enero de 2011
Con la mayor contundencia: los socialistas condenamos el brutal ataque que ha sufrido el Consejero de Cultura del Gobierno murciano. Lo dijo el Gobierno, el Partido Socialista y el Partido Socialista de Murcia. Yo lo vuelvo a reiterar: deseo de corazón que Pedro Alberto Cruz se recupere pronto, vuelva a hacer vida normal, vuelva a hacer política y a defender sus ideas, al tiempo que sus infames agresores acaben donde corresponde: detenidos y entre rejas.

El ataque a un representante público es un ataque a la democracia, y no podemos aceptarlo. Pero un ataque a la democracia no puede responderse con otro ataque a la democracia, tal y como ha hecho el PP. De la agresión tiene únicamente la culpa el agresor. Asociar la agresión a las movilizaciones sociales en contra del Gobierno del PP murciano es infame, oportunista, obsceno e indignante. En política no todo vale. Mucho menos utilizar el dolor para atizar al adversario político.

Me temo que la cascada de descalificaciones Ppopulares hacia el Partido Socialista tratando de responsabilizar a los socialistas de la agresión, es una maniobra rastrera para atizar al Sr. Rubalcaba; y a escala murciana, intentar amordazar a la oposición democrática - social y política- para que cesen las manifestaciones y la crítica al Gobierno murciano.

Si ya de por sí el PP en Murcia gobierna con la mayor mayoría absoluta de todos los Gobiernos Autonómicos, la maniobra de Valcarcel trata de arrinconar aún más, o excluir, a la oposición: el PP trata de identificar la necesaria dialéctica gobierno y oposición - imprescindible en una sana democracia- con el radicalismo más extremo. Impresentable. No es más que otro ataque a la democracia. Sin oposición no hay democracia. Y la respuesta de la oposición a la agresión del Consejero de cultura ha sido la condena más rotunda.

El Presidente murciano debería ser muy escrupuloso en sus declaraciones pues representa a todos los murcianos, incluso, a los pocos que no lo votan. Es más, estoy convencido de que en las manifestaciones contra sus políticas había murcianos que lo votaron. Tratar de identificar a los funcionarios, a los sindicatos y al Partido Socialista Murciano, es decir, a todos aquellos que no comulgan con el ideal de Valcarcel con unos radicales, es hacer un flaco favor a su tierra y a la calidad democrática de Murcia. No todo vale en política. Y mucho menos aprovechar un acontecimiento dramático para sacar un puñado de votos.

Resulta patético ver al PP responder a un ataque a la democracia con otro ataque a la democracia. El primero de los ataques, la agresión, merece mi más radical condena; el segundo me parece una actitud rastrera.

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