Pedro Sánchez | Martes 11 de enero de 2011
¿Llegará el fenómeno del Tea Party a España? O, por el contrario, ¿lo tenemos instalado ya en la política española? En mi opinión el fenómeno del Tea Party lleva años instalado en España, al menos desde la segunda legislatura de Aznar. Si algo caracteriza este movimiento ultraconservador son dos elementos: (i) practicar una política de confrontación, negando el pan y la sal al adversario político, y por ello, sin espacio para el acuerdo; y (ii) utilizar una retórica agresiva contra el adversario y engañosa hacia la opinión pública.
De la falta de acuerdo hay muchos ejemplos en la reciente política española que demuestran cómo el PP ha seguido a pies juntillas la estrategia del Tea Party. Una estrategia de división que ha supuesto llegar a arrinconar a aquella minoría de políticos Ppopulares que pudieran defender el acuerdo con los socialistas en temas de Estado. La ruptura del acuerdo en materia de lucha antiterrorista en la anterior legislatura, y la oposición frontal hoy a las medidas económicas, caiga quien caiga, incluso a costa del futuro de España, son claros ejemplos de esa estrategia de confrontación que lidera Rajoy respecto al Gobierno socialista, al más puro estilo Tea Party.
De la retórica agresiva y engañosa del PP basta con hojear las hemerotecas: se rompe España, se rompe la familia, el PSOE entrega España a ETA ... impresentable. Justo cuando los retos que debe afrontar España exigen del acuerdo y la suma de todos, el PP ha elegido como estrategia política la confrontación, asumiendo como propio el modus operandi del Tea Party. Una forma de hacer política que degrada la democracia y resulta ineficaz por cuanto no ayuda a tender puentes ante los retos que como sociedad debemos afrontar todos los españoles. No puede ganar el futuro quien practica una política de pasado: Rajoy con su particular versión Ppopular del Tea Party.
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