Las personas discapacitadas de Valdemoro se sienten unas privilegiadas, ya que cuentan desde principios de los años 90 con la Asociación de Minusválidos Físicos, Psíquicos y Sensoriales (AMIVAL), una entidad que les permite tener más fuerza a la hora de solicitar nuevos servicios y luchar por los derechos de este colectivo.
Esta organización programa a lo largo del año diversas actividades para recaudar fondos y seguir adelante. Y es que la crisis también les afecta a ellos. "Ya no recibimos tantas ayudas de las administraciones públicas como años atrás. Por este motivo, organizamos diversas iniciativas con la intención de que los discapacitados se relacionen con más gente y podamos recaudar fondos para seguir con la asociación", asegura a
Madridiario el gerente de la entidad, Álvaro Galán.
En estos momentos la institución, que cuenta con casi 500 socios, se encuentra en pleno proceso de transformación, como consecuencia de la fuerte crisis económica que está sufriendo nuestro país. No obstante, Galán es optimista y cree que estos duros momentos son solo una etapa más que hay que superar. En los últimos años, la asociación ha sufrido un período donde el modelo asociativo estaba sustentado por principios como la solidaridad y el compromiso. "Ahora iniciamos una nueva fase, donde manteniendo estos mismos valores, tenemos que incorporar de nuevos, como por ejemplo, una mejor gestión económica y la optimización de los recursos", aclara.
Nuevas propuestas
Durante este 2010 se han organizado tres grandes actividades: la
Milla nocturna por la Integración, que contó con la participación de 2.500 personas; una gala solidaria que se llevó a cabo el día de la Discapacidad; y un calendario benéfico, en el que han participado agentes de la Policía local de Valdemoro. Además, este jueves 23 de diciembre, se celebra también un festival benéfico con actuaciones musicales, de magia, humor y baile. El objetivo es "recuperar el formato de Fiebre del Sábado Noche, de José Luis Moreno", aclara Galán.
Todas estas actividades hacen que año tras año la asociación tenga más peso y más relevancia entre la población valdemoreña. "Nos sentimos unos privilegiados por tener una organización como esta, que nos permite luchar por los derechos de los discapacitados", comenta el gerente de la entidad, quien asegura que tienen que seguir trabajando duro para tirar adelante la asociación, ya que con el paso de los años, los responsables "han trabajado de una forma maravillosa y han conseguido posicionar la asociación en los más alto", por tanto, "tenemos que seguir trabajando con ilusión y responsabilidad para seguir manteniéndola donde está".
La cuota de inscripción a esta asociación es de 36 euros anuales, aunque no se incluyen las actividades. Estas se pagan a parte, pero con un precio reducido para los clientes. El motivo de tener que pagar por los servicios es que el número de ayudas ha decaído con la crisis y desde la entidad tienen que seguir haciendo frente a todos los gastos que tienen. Por tanto, se ven obligados a hacer pagar a los socios las actividades extras que organizan, enfocadas muchas de ellas a recaudar dinero para seguir adelante.
Pilares fundamentales
La
Asociación de Minusválidos Físicos, Psíquicos y Sensoriales es fruto de la preocupación y del interés común de un grupo de padres y jóvenes solidarios con el objetivo de dar solución a los problemas de este colectivo. Desde sus inicios se han marcado tres pilares fundamentales. El primero de ellos es el apoyo psicosocial, donde todos los socios reciben atención social y psicológica, con la intención de facilitarles los recursos necesarios para su pleno desarrollo.
El segundo pilar es un programa de respiro familiar: Una vez al mes los socios que los demanden pueden estar durante un fin de semana en una residencia. "Somos conscientes de que el cuidado continuo de una persona con discapacidad genera desgaste y las familias también tienen derecho a tener un fin de semana de respiro", comenta el gerente de la asociación. Dentro de este bloque, se incluye también, además de los campamentos urbanos, un programa de acompañamiento en casa, para aquellos socios que tienen que salir durante un cierto tiempo de casa y tienen que dejar a su hijo solo. En esos casos, un profesional se encarga de su cuidado.
El tercer proyecto son las grandes ventajas que ofrece estar asociado a esta entidad. Los socios tienen descuentos y ventajas en diversas empresas y instituciones, que los no asociados no tienen. Una ayuda que estos reciben con mucho interés, ya que estas personas, a pesar de ser unas privilegiadas, son un colectivo que tienen que luchar constantemente por defender sus derechos y conseguir los equipamientos necesarios para realizar su vida como cualquier otra persona.