Política

Tomas Gómez gana a 'Trini' y a Ferraz

MDO | Martes 31 de agosto de 2010
El secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez, será el candidato de su partido para hacer frente a Esperanza Aguirre en las elecciones autonómicas del próximo mes de mayo. Así lo decidieron los militantes socialistas que, en unas primarias marcadas por la elevada participación, le dieron el triunfo con el 51,71 por ciento de los votos frente a la candidata oficial, la del aparato de Ferraz y Moncloa, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez.

En total, más de 18.000 militantes socialistas -de 145 agrupaciones diferentes- fueron llamados el llamados el 3 de octubre a las urnas para firmar el epílogo de unas primarias -las primeras de la historia política de Madrid- que se iniciaban con una bomba en pleno mes de julio y que, por momentos, hicieron temblar los cimientos del PSOE a nivel nacional. Y fue así porque José Luis Rodríguez Zapatero, José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba se implicaron desde el principio para que Tomás Gómez abandonase, lo que dio pie a señalarles como los 'fracasados' de toda la operación.

Tomás Gómez llegó a las primarias entre zancadillas y después de enfrentarse a la cúpula de su partido. El secretario general, elegido frente a José Cepeda (hoy en su equipo), había pedido reiteradamente a Ferraz que le nominase como candidato para evitar las críticas internas, pero la 'central' le había negado esa posibilidad. Es más, con las encuestas en la mano, el propio José Bono primero y Zapatero después le pidieron que se hiciese a un lado y dejase el puesto a Trinidad Jiménez, pero Gómez se enrocó y, defendiendo su legitimidad, se erigió como "el que le dijo 'no'" al presidente del Gobierno. Incluso intentó captar a Jaime Lissavetzky, el otro candidato oficialista pero por el Ayuntamiento de Madrid.

Movilización total
Este enfrentamiento sirvió para movilizar a un electorado, el socialista, que andaba perdido en el desierto tras 15 años de gobierno popular. Para eso y para disparar la popularidad de un secretario general hasta entonces prácticamente desconocido.

La militancia se volcó con los suyos. Tanto Tomas Gómez como Trinidad Jiménez apelaron a su trabajo, se lanzaron a la primera campaña 2.0 (que llegó a los medios y redes sociales) y tendieron sus redes, uno con baños de masas más o menos improvisados y otra recabando el apoyo de los grandes del partido en Madrid (alcaldes y diputados). El juego sucio que ninguno quiso admitir (aunque el secretario general no hizo ni mención, mientras que la aspirante a candidata si se refirió a ello) tuvo su lugar a través de llamadas a los alcaldes, mensajes a los militantes, cartas, la pelea por el censo o la intención que Madridiario adelantó y que finalmente se confirmó, de permitir votar a los militantes de la agrupación de Móstoles, que Gómez había disuelto antes por sus considerables problemas. Al final, los militantes dieron su veredicto.

Tras conseguir la victoria, José Luis Rodríguez Zapatero tardó poco en intentar patrimonializar al díscolo Gómez, que en todo momento aseguró que no se presentaba contra Zapatero y que el secretario general federal había garantizado un proceso de primarias "limpio". Trinidad Jiménez aseguró que velaría por los suyos y su rival que no habría cambios, ya que el partido, a partir del resultado del 3 de octubre, estaba "más unido que nunca". Ahora bien, al crearse el Comité Electoral para el asalto a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, ninguno de los que se opusieron a Gómez en las elecciones internas tuvieron cabida en él. El último reencuentro con Rubalcaba antes del final del año tampoco terminó de cerrar heridas, aunque el PSM se empeña en no mirar atrás y lograr un cambio de Gobierno del que Tomás Gómez no duda un ápice que vaya a producirse.