Pasado el kilómetro 13 de la carretera de Colmenar Viejo, entre la Academia de Policía Local y el hospital psiquiátrico Doctor Rodríguez Lafora, hay tres centros donde menores que han delinquido cumplen sus medidas judiciales . Madridiario ha visitado uno de ellos, El Pinar –especializado en el tratamiento del consumo de drogas-, para conocer de primera mano cómo allí se trabaja por la reinserción.
A
Anthony (nombre ficticio) le quedan cuatro meses para salir en libertad. Tiene 16 años y antes de llegar a El Pinar, gestionado por la
Asociación Meridianos, consumía drogas. "Sobre todo porros y cocaína", cuenta. Fue juzgado por delinquir. Se justifica asegurando que "era muy impulsivo". Ahora, tras 10 meses en el centro, dice que ha cambiado: "Aquí he aprendido a tener autocontrol y a que todo lo bueno o malo que haga va a ser bueno o malo para mí, para nadie más". Hoy se ha ofrecido de voluntario para hablar con la prensa. Dice que se ha olvidado de las drogas, que ya no le "motivan". Le dejamos que siga con lo que hacía, leer la novela 'American Psycho'.
Para conseguir este cambio de pensamiento en Anthony ha sido necesario mucho trabajo. El director de El Pinar,
Pablo Justo, asegura que cuando un menor ingresa en el centro "se trabaja la percepción del problema y, una vez que es consciente, se incide en la motivación al cambio".
A partir de ese momento, comienzan las terapias individuales y grupales, así como la preparación para la salida al medio abierto y la prevención ante posibles recaídas. Este proceso se lleva a cabo en colaboración con
Proyecto Hombre, una entidad sin ánimo de lucro especializada en el tratamiento de toxicomanías.
Justo explica que de los 19 chicos que ahora viven en el centro -de 26 plazas-, solo hay dos que no cumplen su medida en
régimen terapéutico -régimen especial contra el consumo de drogas que requiere el consentimiento expreso del menor-. "Uno ya ha dado su consentimiento y el otro estaba aquí antes y no tiene problemas de consumo", aclara.
Por lo demás, la vida cotidiana en El Pinar es muy similar a la de otros centros de menores. Cuenta con talleres prelaborales -jardinería, carpintería, mantenimiento- y aulas escolares para los menores de 16 años que aún tienen que recibir la enseñanza obligatoria. "Los objetos que se elaboran en el taller de carpintería después se ponen a la venda en la tienda
'Paso a paso'", comenta Justo.
Por las tardes además hay actividades deportivas, de teatro y de apoyo escolar. En cualquier caso no hay que olvidar que se trata de un lugar donde se ejecutan las medidas judiciales, con vigilancia permanente y privación de libertad.
Agencia del Menor Infractor
La Comunidad de Madrid, a través de la Agencia para la Reinserción y Reeducación del Menor Infractor (
ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia Justicia e Interior, ha atendido a 4.663 de estos menores hasta el 30 de noviembre de 2010, frente a los 4.878 de 2009, los que supone
una bajada del 4,4 por ciento.
Según datos de la agencia, del total de menores atendidos este año, 3.216 cumplían la medida en régimen abierto, 774 en régimen cerrado y 643 reparaciones extrajudiciales. Desde que la ARRMI entró en funcionamiento, los índices de reincidencia se han reducido drásticamente, pasando del 43 por ciento de 2005 al 10 por ciento actual.