Enrique Villalba | Viernes 10 de diciembre de 2010
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ha tomado en serio lo de deshacerse de las sedes públicas demasiado caras. No se salva ni el Belén de la Puerta del Sol.
Quiere tirar abajo el muro del Palacio de Herodes para que se vea el espectacular trabajo que ha hecho la Asociación de Belenistas de Madrid en su interior.
Decía Aguirre: "¿Quién lo ha hecho? ¿Usted mismo? Pues de este lado hay que quitar este muro. Es que es una pena porque el trabajo tiene que verse. No queda real porque la muralla queda como si estuviese en ruinas pero es más bonito. ¿Cómo se llaman estos...? Los arbotantes —nota del columnista: los arbotantes se inventaron en el año 1180 después de Cristo—, yo los quitaba. Esto de aquí, fuera".
No es la primera vez que la presidenta se mete a belenista. Hace un par de años criticó las medidas del Niño Jesús, quejándose de que era demasiado grande. Se cambió, aunque sin explicar qué problema hay por que Cristo tenga las medidas neonatas de un pívot lituano. No contenta, lo vuelve a hacer a ritmo marcial, cual Reina de Corazones de 'Alicia en el País de las Maravillas', en aras de la estética. No quiero ni imaginarme la de horas que se habrá pasado un artesano estudiando la arquitectura judía del año 0 para saber cuáles eran las arcadas de diseño y el mobiliario que Herodes encargó al Ikea de la época para que luego llegue el político de turno y arrase su obra a base de pico y pala.
Más allá de los motivos estéticos, quizás la decisión tiene que ver con su plan de ahorro en sedes públicas. En todo caso, y perdonen por hablar en 'vulgaris', Herodes se jode y se queda este año sin parte de su chabola, como si fuera una de las de la Cañada Real. Aunque, eso sí, alguna compensación tendrá que dar la lideresa al tirano, no sea que se le presente con pancartas en la Puerta del Sol y la convierta en un manifestódromo 'vintage'. Entonces, ¿qué? ¿Le va a poner otra sede más barata a las afueras de Belén? ¿Optará Herodes al Plan Regional de Vivienda? ¿Quizás le pondrán otro pesebre, con mula y buey incluidos, para que esté calentito?
Habrá que ver cuál es la siguiente sorpresa belenista de la presidenta. A lo mejor envía a las Bescam a pedir los papeles al rey Baltasar o privatiza el establo donde nació el Mesías para adjudicárselo a alguna empresa sanitaria. Lo que está claro es que, mientras le dice a Zapatero que se dedique a sus zapatos y no al Gobierno, ella toma la iniciativa y rearma
el belén. Una presidenta que deja huella.
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