Los vecinos de Chueca soportaron ruidos superiores a los 80 decibelios, permitidos de forma excepcional para las fiestas del Orgullo Gay, de forma prácticamente ininterrumpida entre el mediodía del 30 de junio y las 8 horas del domingo 4 de julio, y continuaron por encima del máximo de 65 decibelios durante el día y los 55 decibelios nocturnos hasta las 7 horas del 7 de julio.
Así se desprende de un estudio realizado por técnicos municipales a petición de los vecinos, cansados de pasar
una semana sin pegar ojo durante las fiestas del Orgullo. Según ha explicado el vicepresidente de la
Asociación de Vecinos de Chueca, Esteban Benito, a
Europa Press, se solicitó al Consistorio de la capital que "realizara un estudio acústico del impacto sonoro del evento", para lo cual se colocaron medidores en algunas viviendas del barrio.
"El gráfico demuestra que se superó el límite excepcional de
80 decibelios, con picos incluso por encima de los
100 db en la plaza de Chueca", argumenta. De hecho, el gráfico muestra que los picos máximos (por encima de los 95 decibelios) se registraron entre las 20 y las 00 horas del jueves 1 de julio y en el mismo periodo horario aproximadamente del sábado 3 de julio al domingo 4 de julio, la noche grande de los festejos. Sin embargo, durante prácticamente las ocho jornadas analizadas el ruido superaba los 65 decibelios máximos permitidos por la legislación de forma continua.
Según las conclusiones del informe municipal, firmado por el director general de Calidad, Control y Evaluación Ambiental, Manuel Tuero, el
30 de julio de 2010, "los niveles medidos en algunas zonas, especialmente en la plaza de Chueca, son especialmente elevados, ya que se han registrado niveles de más de 100 decibelios que se mantienen durante algunas horas" mientras que "los niveles por encima de los 80 decibelios se mantienen hasta pasadas las 5 de la mañana".
El mismo documento recalca que también se registraron niveles "especialmente elevados" en la calle
Augusto Figueroa, mientras que en la
plaza Vázquez de Mella, aunque se redujeron las afecciones con respecto a 2009 al no programarse conciertos, "la influencia de las actividades de las zonas cercanas ha hecho que los niveles en las tardes y noches del miércoles, jueves, viernes y sábado fueran también elevados, con niveles de más de 80 decibelios en algunas horas del periodo nocturno".
Se negoció con la organización
Todo esto ha ocurrido, además, a pesar de que los organizadores de las festividades del Orgullo y la Asociación de Vecinos se sentaron a negociar para intentar atemperar un poco el efecto que la fiesta tiene en el descanso de los ciudadanos. "Se consiguió
reducir el impacto un poco, cambiando algunos escenarios a otras zonas y reduciendo la actividad en el barrio, pero para (los organizadores) prevalece el interés comercial y, al final, el efecto fue prácticamente el mismo", se queja el vicepresidente vecinal. Por ello, la Asociación de Vecinos de Chueca ha presentado un escrito a la delegada de Medio Ambiente,
Ana Botella, sobre quien recaen las competencias en materia de disciplina medioambiental -lo que incluye la contaminación sonora-, para que se "aplique la ordenanza" a los organizadores.
"Los organizadores del Orgullo Gay son una ONG que dice defender los
derechos humanos. Pero nosotros nos preguntamos si el
derecho al descanso en las zonas residenciales, que es un derecho fundamental de primer nivel recogido en la Constitución, no debe ser defendido", ha continuado Esteban Benito. "Nosotros tenemos el firme convencimiento de que un evento así no puede, ni por legalidad ni por ética ni por sentido común, celebrarse en un entorno residencial. Los niveles acústicos alcanzados incumplen la normativa y contravienen de manera muy grave los derechos y la salud de los vecinos afectos", conluyó el dirigente vecinal.