CEIM

"España no saldrá de la crisis hasta que no se recupere la construcción"

José Escribano, presidente de los constructores madrileños

David Canellada | Lunes 29 de noviembre de 2010
Pesimista y escéptico, el presidente de los constructores madrileños vaticina que aún no hemos visto la cara más dura de la crisis. "Llevo toda la vida en este sector y he pasado por todas las crisis, pero esto es diferente", advierte el máximo responsable de la Asociación de Empresas de la Construcción de Madrid, José Escribano. Pero no sólo eso. Indignado porque se culpe a la construcción de la situación actual, apunta al despilfarro de las administraciones y a las políticas de concesión de créditos de los bancos como el verdadero origen de la recesión y advierte de que la caída de la inversión en obra pública "ha sido la puntilla de la construcción". "Aunque en el sector inmobiliario se han cometido algunos excesos y tropelías", admite.

Lleva ocho años al frente de una asociación que, a pesar de mantener el mismo número de asociados que hace dos años, parece haber dejado atrás su época dorada. "Seguimos teniendo cerca de 2.000 empresas asociadas en Madrid, aunque a día de hoy siguen pagando las cuotas con regularidad unas 600. Del resto, hay muchas que han desaparecido y otras simplemente sobreviven sin desarrollar ninguna actividad", lamenta Escribano. No es la primera tormenta que atraviesa, pero sí es la que más le está quitando el sueño. "Llevo toda la vida en la construcción y he vivido todas las crisis del sector, pero esto es diferente. Esto es otra cosa y, sinceramente, no creo que vayamos a salir rapidamente".

¿Cuál es la situación del sector en Madrid a día de hoy?
Madrid es quizás la comunidad que menos ha sufrido la crisis, aunque las perspectivas no son buenas. Madrid  cumple las directrices de no endeudamiento, algo que no pueden decir todas las comunidades, pero Madrid sí. Existen obras de ampliación del Metro, tramos de carreteras, cercanías... Aunque ha sufrido una caída -en torno a un 30 por ciento-, no es la que más ha bajado en inversión pública. Lo que sí es un problema importante es la deuda del ayuntamiento. Si el consistorio no puede refinanciar su deuda, no es que no vaya a poder acometer alguna obra más, es que no va a poder pagar las que ya hay. Y eso va a llevar a quebrar a muchas empresas, entre ellas pymes, que son las que más están sufriendo la crisis. No hay que dejar de lado a las grandes, cuyas cifras son espeluznantes, pero es evidente que éstas tienen más posibilidades de afrontar la situación.

¿Cuánto peso ha perdido la construcción en Madrid?
En obra civil ha caido un 40 por ciento, pero en edificación este descenso ha sido del 85 por ciento. De ahí  viene el paro y el hundimiento de empresas. El sector perdió un millón de puestos de trabajo en toda España y cerca de 100.000 en Madrid. Pero eso no es lo peor. Lo  peor es que el sector, de aquí a enero, va a poner en la calle a más gente porque las obras de Fomento se han dilatado, y otras que tenían que hacerse ahora, con contratos ya firmados, se han prorrogado dos años, y eso va a mandar más gente al paro. Además, hay que sumar los puestos indirectos que se pierden, como la industria del azulejo de Castellón, que se ha venido abajo, los fabricantes de puertas... Se estaban haciendo cerca de 700.000 viviendas al año y  ahora estamos en 100.000 escasas, así que todas las industrias auxiliares están en la ruina. Algunos sectores están intentando sobrevivir trasladándose a países del Este o reduciendo costes de otro tipo...

¿Y qué responsabilidad tuvo la construcción en el estallido de esa crisis?
¿Responsabilidad? Pero si en todo caso es al revés. Lo que puedo decir es que este país no saldrá de la crisis hasta que la construccion no empiece a recuperarse, porque no hemos sido capaces de crear un negocio que aporte al PIB lo que ha aportado la construcción. Se ha intentado con las nuevas tecnologías, pero se necesita invertir mucho en las universidades y en la enseñanza para que empiece a ser productivo dentro de 8 o 10 años. Y no podemos esperar tanto. Con las matizaciones y ajustes que queramos, con porcentajes disminuidos... Como queramos, pero hasta que la construcción no salga de la crisis, no saldrá el país.

No obstante, sí que creo que en el sector inmobiliario se han cometido excesos -y no debería decirlo porque  yo tengo empresas en  este sector-. Hubo una temporada en que aquí valía todo. Las empresas compraban terrenos en el monte por un euro y luego se multiplicaba ese valor. También se han hecho inversiones no productivas en terrenos, hay hasta un poblado por ahí, en Castilla, que está totalmente construido y no se ha vendido nada ni tiene ningún servicio. No digo que eso sea general, pero desde luego se han cometido tropelías y eso tenía que explotar. El problema es saber cómo se puede enfrentar una situación como la actual. Hay diferentes teorias. En Estados Unidos pasaba igual y los bancos y las empresas inmobiliarias lo asumieron de forma inmediata y sanearon de golpe todo el inmovilizado que tenían vendiendo con rebajas de más del 50 por ciento. Aquí no. Aquí se ha ido avanzando, con los apoyos oficiales, y, claro, los precios de los pisos no han bajado tanto. Ahora parece que están bajando los precios, pero ¿cuánto? ¿Un 20 por ciento? En algunos casos un 30,  pero claro, si antes los bancos daban un crédito para el 80 por ciento de una promoción, el constructor tiene que devolver ese 80 por ciento de la promoción, así que no puede descontar más del 20 por ciento porque si no ya está perdiendo dinero. La burbuja inmobiliaria estalló y dejaron de venderse pisos. Pisos que estaban terminados y a la venta no se vendían. El promotor no podía mover el dinero y tenía que pagar a la gente y muchos pisos se los han acabado quedando los propios bancos. En estos momentos, el mayor inmobiliario son los bancos. Se han dado casos en que un particular consigue un comprador para su piso, va al banco para traspasar la hipoteca y entonces el propio banco le ofrece uno de los pisos que tiene con un crédito en mejores condiciones.

¿Quiere eso decir que los bancos están compitiendo de forma desleal?
Yo no diría ilegal pero desleal, desde luego, sí. Pero claro, ellos tienen que vender porque siguen teniendo un stock muy grande de pisos. Tenemos un sistema financiero que todo el mundo dice que es el mejor de Europa, pero bueno...  Efectivamente, los bancos europeos están peor que los españoles, pero eso no quiere decir que los españoles estén bien. Y prueba de ello es que todos están haciendo ampliaciones de capital para afrontar mejor el futuro. Si uno se pone pesimista, a lo mejor lo que hay que hacer es que los intervengan, lo cual sería gravísimo, pero sería la única forma de presionar a los políticos -sean del partido que sean- para que se aprieten el cinturón. Ayuntamientos, diputaciones, comunidades... Hay muchas administraciones y, si le sumas la cantidad de vehículos oficiales que tiene este país, me parece que son la mitad de los que hay en Estados Unidos. Eso es algo demencial, una barbaridad. Hay que reducir gastos, pero tienen que ser gastos no productivos, no los productivos. Lo que se ha hecho ha sido lo fácil: reducir las inversiones. Es muy fácil decir: 'ya  no me gasto tanto en hacer el AVE', pero es que eso genera unos ingresos. De cada 100 euros que se invierten en obra pública, el 58 por ciento retorna al Estado de forma inmediata a través de la Seguridad Social, impuestos... y luego, el negocio que genera, el empleo...

Y el futuro inmediato...
La crisis es muy  profunda y no hemos tocado fondo. Yo creo que, a pesar de que hablamos  mucho de la crisis, todavía no nos hemos dado cuenta de verdad de la situación en la que estamos. Aún no hemos tocado fondo y luego no va a haber crecimiento. Cuando toquemos fondo, vamos a estar una temporada en el fondo - la famosa 'L'-. A Japón, cuando tuvo la crisis, le costó 10 años salir. Ahora las economías están más relacionadas y puede que eso acorte el tiempo, pero calculo un mínimo de cinco años. Lamento ser tan pesimista, pero es que la situación es así. A mis asociados se lo he dicho claramente en junta directiva: que busquen la forma de crecer, fusionándose para tener más acceso a crédito e internacionalizándose. Brasil, por ejemplo, es un sitio donde en este momento la pujanza es fuerte. Sin embargo, insisto, lo que más me preocupa ahora mismo es la no refinanciación de la deuda del ayuntamiento de Madrid. No sé si se puede buscar otra vía a través de la Comunidad, pero hay muchas empresas, sobre todo pymes, que dependen del ayuntamiento. Si no cobran, presentan suspensión de pagos. Y esa decisión es política, porque se está permitiendo a algunas comunidades, como Cataluña, que refinancien su deuda, y al ayuntamiento de Madrid no se le permite. Es verdad que tiene mucha deuda y que ha hecho muchas cosas que pueden ser criticables, pero también es verdad que hay otras que son importantes y buenas. Las reformas de la calle Serrano, por ejemplo, han revalorizado la zona y esa es una reforma productiva. No sé si a Gallardón le sobran 3 o 30  asesores, pero desde luego esos sí son prescindibles.

Entonces, ¿la construcción recuperará el papel que tuvo?
Primero tendrá que pasar un tiempo hasta que se asimile el stock de viviendas vacías. Eso no quiere decir que ahora mismo no se esté construyendo, pero de forma más selectiva. El problema es que ahora, con las medidas del gobierno para reducir la deuda y el déficit, le ha tocado el turno a la obra pública, a la obra civil, y eso va a ser la puntilla. Este año ha bajado entre el 30 y el 40 por ciento la licitación de obra pública, y el año que viene será peor. El ministerio está buscando financiación para sacar obras de colaboración público-privada y está negociando con algunos fondos americanos para que den crédito porque aquí las entidades financieras tienen el grifo cerrado. Esto no se va a recuperar en  dos o tres años. La única salida para la obra pública de pequeño movimiento es que se ejecuten obras financiadas por las empresas y que el Estado estudie fórmulas de pago a las empresas, como explotación de peajes en la construcción de carreteras... Esta fórmula ha funcionado en  Madrid en varios hospitales y en alguna autopista, como la de Madrid-Toledo, aunque se hizo calculando un tráfico diario de 6.000 vehículos y éste se ha quedado en torno a los 1.000... Sin embargo, el contrato con  Fomento recogía que si no se alcanzaba una cantidad determinada, el Estado tendria que 'rescatar' esa autopista, pero claro, 'rescatar' significa pagarla, y en este momento no hay dinero. Ahora mismo, la gran amenaza del sector es la reducción de la inversión en obra pública. La burbuja inmobiliaria fue un palo para el sector, pero la reducción del Ministerio de Fomento de la obra civil es cargarse a las empresas. Y además está la ley de morosidad. Las empresas tienen 90 o 120 días para pagar sus deudas, pero todo está basado en que el Estado pague. El que está incumpliendo la ley claramente es el Estado. En este momento, las administraciones le deben muchos miles de millones de euros a las empresas constructoras. ¿Cómo vas a exigir que la constructora pague a 90 días cuando la administración paga a cuatro o a seis meses? Es una puntilla al sector que va a hacer difícil levantar la cabeza en un plazo breve.

O sea, que las explicaciones hay que pedirselas a los bancos y a las administraciones.
Ahora mismo, los bancos han cerrado el crédito para todos, pero en particular para este sector. Cualquier cosa que suene a construcción está vetado. Se dice: "estos son los de la burbuja, ya se han forrado y ahora que pongan dinero". Y al hacer esto no están separando promocion de construccion ni de obra civil. Incluso si vas a pedir un prestamo personal y dices que estás trabajando en una constructora... el banco recula. En este momento no quieren saber nada del sector de la construcción. Y lo entiendo. Eso no debía de pasar, pero la crisis financiera es tan fuerte que son los propios bancos los que tienen que sobrevivir. Caja Madrid,  por ejemplo, está cogiendo dinero al 7 por  ciento. ¿Como lo va a dar? Pues, evidentemente, al menos dos o tres puntos por encima, y a día de hoy, la construcción no produce beneficios para hacer frente a esos tipos de interés.

Ceim, la Comunidad y algunos bancos están firmando acuerdos para financiar empresas por valor de 3.000 millones de euros. Hace poco le pregunté al subdirector de una caja de ahorros si el sector de la construcción iba a ver algo de eso. Se quedó un poco callado y dijo: "Bueno, el sector de la construcción es especial. Llámame y estudiamos media docena de casos". Le llamé, estudiamos esos casos y eliminaron todo aquel que tenía algo de promocion de vivivienda. El que solo tenía obra civil lo estudiaron, pero los otros... El porvenir es muy negro. Irlanda ha caido. Portugal dice que no, pero... Y, en esa lista, nosotros estamos justo detrás. El otro día, en una reunión, decía que a mí me preocupaba que no se estaban tomando las medidas de ajuste económico necesarias. Ahora parece que la presión de Europa hace que ya se esté hablando de las pensiones de nuevo. Para el mes de abril podrían estar las modificaciones al pacto de Toledo, pero Europa ya ha dicho que eso tiene que ser antes. Esas son medidas que no cuestan dinero pero que son muy impopulares. La modificación del tema de las pensiones es para los que se incorporen a pensionistas a lo largo de los próximos años. No es una ley que tenga un coste directo, pero sí un gran desgaste político. El problema es que, si  no lo hacemos, va a subir el diferencial de la deuda. Y luego resulta que no se reducen los costes de funcionamiento de las administraciones. Seguimos gastando dinero sin darnos cuenta de que somos más pobres. Antes era muy 'fácil' arreglarlo. Antes,cuando éramos independientes, devaluabas la moneda y automáticamente todos eramos más  pobres,  pero eso no se notaba porque ibas a comprar con la misma peseta. Pero ahora no se puede devaluar, y las devaluaciones van en la línea salarial. Alguien ha dicho ya -y se le ha crucificado porque no lo ha explicado bien- que en este país hay que trabajar más y cobrar menos. Y no va muy desencaminado... El propio ministro actual ya dice que hay que trabajar más y ser más productivos, pero eso no tiene buena prensa... Con cinco millones de parados, eso no se puede decir.

Habla de cinco millones de parados, pero precisamente el sector de la construcción ha estado siempre vinculado con la economía sumergida...
Y lo sigue estando. Este verano, me paseaba  por Madrid y rara era la calle en la que no veías un contenedor porque estaban reformando una casa. Y, en cuanto te enterabas un poco, resulta que todo era economía sumergida. En el sector de la construcción hay mucha gente que está en el paro, que sabe trabajar, y que está en la economía sumergida sin aportar nada al mantenimiento del Estado. Ese porcentaje, aunque es difícil de calcular, puede estar cerca del 30 por ciento en edificacion. Se han planteado varias medidas para solucionar esta situación, como bajar el IVA de las obras, permitir una desgravacion al que hace las reformas para que obligue al trabajador a darle la factura... En el barrio donde vivo están arreglando cosas sábados, domingos... no paran nunca. Y son trabajadores y autónomos que se han quedado sin trabajo y que ésa es su única fuente de ingresos. Tanto sindicatos como patronal estamos en la idea de suprimir eso, pero claro, también piensas que, con esta crisis, ésa es la única fuente de ingresos de todos estos autónomos y trabajadores... Intentas convencerles de que hagan lo correcto,  pero no puedes cerrarle una fuente de ingresos que, a pesar de ser ilegal, es lo único que tienen. Es que si no tienen que robar, porque tienen una familia y tienen que comer. Es una problemática muy dura.

¿Es buen momento para comprar una casa en Madrid?
Es muy dificil contestar a esa pregunta. En este momento, el sector tiene del orden de 600.000 viviendas sin vender. De ellas, aproximadamente 70.000 están en Madrid. Si digo que los precios van a seguir bajando, puede haber gente que espere para comprar más barato, pero eso también causa un daño a la economía porque no se mueve el dinero y se crean expectativas que después se pueden truncar. No obstante, creo que va a ser difícil que los precios de los pisos bajen más de un 30 por ciento. Y ahora, además, el banco no te da más del 70 por ciento del crédito, cuando antes te daban hasta el 110 para que te comprases también los muebles... Esa era la burbuja financiera, que viene del señor Clinton, quien en su momento les dijo a los bancos que había que dar créditos masivos. Aquí los bancos recibieron instrucciones de que se podían conceder créditos, sobre todo a los inmigrantes para que pudiesen instalarse, y se firmaron créditos sin ninguna garantía, del 110 por ciento del valor del piso. Ahora, los pisos no valen eso y los compradores deben más dinero del valor de su casa.